Estrategias de capacitación en competencias digitales en Iberoamérica. Estudio de caso en perspectiva comparada.

Por el Grupo de investigación sobre políticas de modernización del Estado (GIPME)

Informe final del programa Grupos de Investigación en Ciencia Política, ed. 2021.

Resumen 

Este trabajo expone las conclusiones de la investigación que llevó adelante el Grupo de Investigación sobre Políticas de Modernización del Estado, que forma parte de los Grupos de Investigación en Ciencia Política de la Carrera de Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires. Tiene por objetivo identificar la existencia de planes de capacitación y formación en competencias digitales para el sector público y cuál es el grado de implementación de esta política en una muestra de países iberoamericanos miembros del CLAD. Asimismo, se propone realizar un análisis en perspectiva comparada sobre los diferentes niveles de avances registrados en esas administraciones gubernamentales (en el orden nacional). El estudio plantea la definición de categorías analíticas que permitan observar los lineamientos estratégicos seguidos por tales administraciones, dando así cuenta del grado o estadio de desarrollo de las políticas de capacitación en las denominadas “competencias digitales” de la sociedad de la información.

El presente trabajo delinea un conjunto de herramientas analíticas y metodológicas, con el objeto de precisar los patrones que condicionan o estimulan la efectiva implementación de políticas de modernización de las administraciones públicas y la consecuente capacitación del servicio civil en Iberoamérica. 

 

Introducción

La revolución tecnológica es un proceso en marcha que se manifiesta en todos los ámbitos de la vida cotidiana, por lo que las dimensiones de carácter político, educativo y cultural no pueden ser abordadas sin tener en cuenta que también son espacios atravesados por este motor de cambios. Las administraciones públicas no son una excepción, ya que fundamentalmente su papel es de intermediación entre la ciudadanía y el interés general.

La informatización creciente de las organizaciones públicas ha creado nuevas realidades organizacionales, rutinas y comportamientos que tienen que ser estudiados, ya que las tecnologías de información y comunicaciones (TIC) se han transformado en el nuevo “principio organizador” de las relaciones entre el Estado, el mercado y la sociedad civil.

Durante los últimos años a nivel global se han venido experimentando cambios vertiginosos de la mano de las tecnologías en campos tan diversos como el de la información, el del almacenamiento, el de la robótica, el de la inteligencia artificial (IA) o el de la biomedicina. Esta situación plantea la discusión sobre el papel de la Administración Pública, sobre todo en lo concerniente a la aparición de conceptos tales como el de Gobierno 2.0, propio de la nueva cultura digital, que ha ido incorporando a lo largo de las últimas décadas las ideas de transparencia, colaboración y participación ciudadana, en cuya base se encuentran los principios de la Web 2.0. En este sentido, la incorporación del Gobierno electrónico, la conformación del fenómeno conocido como Estado Red y las leyes de acceso a la información pública abonan los esfuerzos por generar un Gobierno abierto (open government) que esté a la altura de mejorar las capacidades estatales y de modernizar la Administración Pública.

Sumado a lo anterior, el contexto actual de la pandemia de COVID-19 hace necesario que se desarrollen estrategias y herramientas para preservar la salud e integridad de los agentes estatales y los docentes, por lo que es de suma importancia que las Administraciones Públicas reorienten sus actividades de cumplir con la misión institucional y generar una estructura perdurable que modifique positivamente la relación social de aprendizaje.

El presente informe reúne las conclusiones de la investigación sobre estrategias de capacitación en competencias digitales de las administraciones públicas de países iberoamericanos. Este trabajo tiene por objetivo identificar la existencia de políticas de capacitación y formación en competencias digitales para el sector público de países de Iberoamérica y analizar en perspectiva comparada los diferentes niveles de avance registrados en las administraciones gubernamentales.

A continuación, se presentan los resultados alcanzados hasta el momento de la siguiente manera: el primer apartado problematiza la necesidad de contar con capacitaciones en competencias digitales y expone la pregunta sobre la que se articula la investigación en curso y sus objetivos; el segundo apartado explicita el diseño metodológico sobre el que se estructura; los apartados tres y cuatro dan cuenta del marco teórico utilizado, mientras que en el quinto se presenta el análisis de caso. Finalmente, en las Conclusiones se presentan las reflexiones finales abonadas por los resultados de la investigación y se consideran posibles líneas de estudio para futuros abordajes del tema.

 

 

I – La necesidad de alfabetización en competencias digitales

Cuando se piensa en un cuerpo profesional y coherente, necesariamente se debe considerar capacitar a funcionarios con habilidades para abordar problemas cada vez más complejos en sociedades cada vez más pluralistas e interconectadas, utilizar nuevas herramientas para que los gobiernos tomen decisiones y puedan mediar y fungir como nexo de la interacción con las diferentes redes y ciudadanos. Muchos han sido los desafíos que ha enfrentado la Administración Pública y para superarlos se ha tenido que reformar su funcionamiento y estructura en pos de la adaptación a un mundo en constante cambio.

Dichas dificultades han dado por resultado una amalgama de cambios de distinta índole. En palabras de Ramírez Brouchoud (2009), los cambios en la región de Latinoamérica, de manera general, carecen de sistematicidad y son aleatorias.

El servicio público ha sido la señalado como responsable directo de los errores detectados en el funcionamiento del Estado, visto como una burocracia ineficaz que no podía responder a los problemas propios de su área y, al mismo tiempo, perjudicando el desarrollo de las demás fuerzas socioeconómicas de los países donde se encontraban.

Derivado de esas crisis, la burocracia fue tildada de obsoleta, lenta y poco eficiente. Dicha percepción se traduce en desconfianza hacia la tarea administrativa y la confianza institucional (así como en la Administración Pública) es fundamental para el funcionamiento y eficiencia de los sistemas políticos, en tanto principios liberales se combinan con principios republicanos en el diseño de los sistemas actuales (Wences y Güemes, 2016).

Un eje transversal indispensable en la mejora de la Administración Pública es incluir procesos de selección, ingreso y capacitación de los servidores públicos, que deben ser transparentes y reglamentados por una normatividad preestablecida, y con perfiles bien definidos de los cargos. La capacitación de las personas que desempeñan la labor pública siempre se verá plasmada en el mejor funcionamiento de los procesos administrativos. No se debe pasar desapercibido que los funcionarios públicos son la personalización de la Administración Pública, son la cara directa hacia la ciudadanía y, por lo tanto, la percepción que esta tiene es un reflejo que impacta de lleno en la arena política.

Si bien la profesionalización del servicio público debe incluir tópicos sobre cuestiones normativas, habilidades gerenciales, conocimiento de políticas anticorrupción, entre otros, hoy en día resulta indispensable adentrar al servidor público en el uso de las herramientas que le permitan comunicarse digitalmente.

A raíz de la incursión del concepto de Gobierno electrónico (Gobierno digital) en el año 2000 de Baum y Di Maio (citados en Salvador Serna y Ramírez Hernández, 2016), se introdujo la preocupación de contar con los elementos humanos, tecnológicos y culturales para que ese proyecto funcionara con la precisión requerida. Con ese antecedente, resulta primordial reivindicar el papel de la función pública a través de políticas de mejora institucionales e integrales que contemplen ahora temas de transparencia, rendición de cuentas, presupuesto participativo y agilidad en los procesos. Además, los beneficios de las competencias digitales son generalizados a nivel nacional y regional.

La llegada de la pandemia ocasionada por COVID-19 puso en el radar la importancia de la digitalización en las áreas productivas, académicas y gubernamentales y aceleró el proceso de comunicación digital, que ya habían iniciado, aunque de manera más lenta. En específico, el sector gubernamental puso a prueba las habilidades digitales de los integrantes del servicio público. 

El contexto actual ofrece plataformas digitales por medio de las cuales se pueden realizar trámites gubernamentales, solicitar información por medio de redes sociales y consultar información de transparencia desde sus páginas institucionales. Dadas esas condiciones, resulta indispensable que se brinde desde el entorno laboral los conocimientos necesarios para habilitar a los funcionarios en competencias digitales. Cualquier administración que no oferte a sus miembros dichas herramientas implicaría un rezago que se verá reflejado en el correcto desempeño de su labor y un impacto negativo en la imagen de los ciudadanos. No cabe duda de que un empleado alfabetizado tecnológicamente tendrá una ventaja competitiva sobre quien no lo esté.

Por ello, el análisis de la oferta de capacitación de cada país para profesionalizar a sus servidores públicos resulta importante como una primera categoría de estudio sobre su desempeño y sobre el papel de los gobiernos.

La pregunta que orienta la investigación indaga sobre cómo son las políticas de capacitación y formación en competencias digitales para el sector público de países de Iberoamérica.

El objetivo general de la investigación es analizar las políticas implementadas por los gobiernos iberoamericanos en materia de competencias digitales. El objetivo general se hará a través de la consecución de los siguientes objetivos específicos:

  1. Describir la contextualización de los distintos países iberoamericanos en materia de competencias digitales.
  2. Analizar y comparar las características principales de las regulaciones en competencias digitales de los países iberoamericanos.
  3. Comparar y analizar los planes nacionales implementadas de los países iberoamericanos en capacitación y/o formación en competencias digitales.
  4. Comparar los presupuestos asignados para competencias digitales por los gobiernos iberoamericanos en el año 2020.
  5. Identificar la disponibilidad de los datos abiertos en materia de información y fuentes vinculadas a las competencias digitales de los países iberoamericanos.

 

 

II – La fundamentación teórica metodológica: fuentes secundarias

El diseño metodológico que guía esta investigación es el enfoque de estudio de caso y la comparación entre los países desde el paradigma cualitativo. La estrategia de análisis se basa en el análisis de contenido. Este último es una herramienta aplicada para analizar los fenómenos en torno al acceso de la realidad politológica. 

Para abordar los objetivos propuestos se utilizan de manera principal las fuentes de datos secundarios, a partir de una búsqueda exhaustiva e indagación de material bibliográfico. Esto posibilitó la elaboración de un marco teórico para orientar el objeto de estudio. La información recabada proviene de los distintos organismos públicos de los países iberoamericanos.

Las fuentes secundarias proceden de fuentes de archivos tales como documentos oficiales, fuentes jurídicas, datos de los distintos ministerios y de institutos de capacitación y formación de cada uno de los países analizados (el Instituto Nacional de la Administración Pública -INAP- en el caso Argentina y España, la Escuela Nacional de Administración Pública -ENAP- en el caso de Brasil y Uruguay o el Instituto Nacional de Administración -INA- de Portugal, por mencionar solo algunos de ellos).

En cuanto a las metodologías de análisis, se inscriben bajo la denominación de análisis de contenido. El análisis de contenido se trata de los conjuntos de métodos y técnicas de investigación destinados a facilitar la descripción sistemática de los componentes semánticos, mensajes y de la formulación de inferencias acerca de los datos reunidos. Por tanto, es una técnica de análisis para explorar los textos producidos por los medios de comunicación y de los discursos políticos, etc. (Andréu, 2001).

La selección de la unidad de análisis

De acuerdo con los objetivos planteados en la investigación, se ha establecido una base empírica del enfoque teórico metodológico cualitativo. Se ha realizado, por un lado, la descripción de las fuentes normativas de las competencias y, por otro lado, se han analizado los planes nacionales ofertados durante el año 2020. La información fue recabada entre los meses de mayo y junio del 2021, mientras que el trabajo de análisis de los datos empíricos se realizó entre agosto y septiembre.

El diseño y la composición de la muestra consta de 22 países iberoamericanos miembros del Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo (CLAD): Andorra, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. Esta selección responde a que el CLAD a lo largo de las dos últimas décadas ha publicado una serie de documentos bajo el nombre de “Cartas Iberoamericanas”, elaboradas en el marco de las Conferencias Iberoamericanas de Ministras y Ministros de Administración Pública y Reforma del Estado y que cuentan con la aprobación de los gobiernos de los países miembros. Estas cartas tienen por objeto fungir de horizonte normativo para orientar a las Administraciones Públicas de los países miembros sobre los principales temas que permitan alcanzar el desarrollo de sus sociedades en la particular coyuntura del siglo XXI. Entre los mencionados instrumentos se encuentran la Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico del 2007, Carta Iberoamericana de Gobierno Abierto del 2016 y Guía Referencial Iberoamericana de Competencias Laborales en el Sector Público del mismo año.

En la muestra no se consideró a Angola porque su incorporación al CLAD es muy reciente, dado que data del año 2020.

No se pretende estudiar las vivencias ni los discursos sociales, sino que, por el contrario, se busca analizar y comparar las similitudes, los matices y las diferencias entre los países que componen la muestra.

El relevamiento de la fuente secundaria

En este apartado se desarrollan las técnicas de recopilación empleadas en la investigación. En primer lugar, se realizó un relevamiento exploratorio a fin de situar un panorama general en las distintas administraciones mencionadas. Posteriormente, se procedió a una búsqueda selectiva en las páginas web de las correspondientes dependencias. Además, se realizó un análisis de datos secundarios revisando informaciones provenientes de artículos científicos, libros, etc.,   que dieran cuenta de la situación de los distintos países iberoamericanos.

Asimismo, se analizaron las distintas regulaciones y planes nacionales en competencias digitales, formación y/o capacitación dirigidos a los funcionarios y las funcionarias de las administraciones públicas. Los documentos representan un acervo histórico para generar conocimientos, orientados a la eficacia y a la eficiencia de las políticas implantadas por los gobiernos iberoamericanos.

La validez y la confiabilidad de la investigación sobre competencias digitales en los países iberoamericanos

En este aspecto, es necesario destacar unos rasgos sobre la validez y la confiabilidad1, así como sobre las notas reflexivas en torno al objeto de estudio. La práctica investigativa de la cuestión de las competencias digitales aquí constituye una experiencia de primer orden para la generación del conocimiento desde el paradigma cualitativo.

Para concluir, el método de investigación de estudio de caso exige responder sobre las siguientes cuestiones:

Primero: la relevancia para las ciencias sociales. Es decir, por qué el caso escogido es relevante al presentar los resultados de la investigación. Se consideran estos elementos de primer orden en el estudio de caso.

Así, el impacto de las conclusiones dependerá del grado de relevancia del caso escogido. Por ello, hay que destacar la importancia del caso y el contexto de producción de la investigación (Coller, Xavier, 2005:30).

Segundo: se elabora la Tabla 1. Tipo de caso.

Tabla 1.  Tipos de casos.

Tipo

1. Según lo que estudia 1.1. Objeto

1.2. Proceso

2. Según el alcance del caso 2.1. Específico

2.2. Genérico (ejemplar- instrumental)

3. Según la naturaleza del caso 3.1. Ejemplar

3.2. Polar extremo

3.4. Típico

3.5. Único (contextual, irrepetible, pionero, excepcional)

3.6. Desviado

3.7. Teóricamente decisivo

4. Según el tipo de acontecimiento 4.1. Histórico (diacrónico)

4.2. Contemporáneo (sincrónico)

4.3. Híbrido

5. Según el uso del caso 5.1. Exploratorio (descriptivo)

5.2. Analítico

5.2.1. Con hipótesis

5.2.2. Sin hipótesis 

6. Según el número de casos 6.1. Único

6.2. Múltiple

6.2.1. Paralelos

6.2.3. Disimilares

Fuente: elaboración propia a partir del del libro (Coller, Xavier, 2005: 32).

 

 

III – Los cambios tecnológicos y los nuevos desafíos que presentan a las administraciones públicas

Los cambios tecnológicos ocurridos en las últimas décadas han transformado el mundo de una manera abrupta. La digitalización, la hiperconectividad producida por el internet y, sobre todo, la masificación de las tecnologías de la información y la comunicación son algunos de esos cambios que han pasado a formar parte del día a día y que han moldeado las formas de interactuar con los demás. En la actualidad, el cambio tecnológico ha pasado a ocupar un rol preponderante y su constante aceleración ha llevado a que algunos autores adviertan que en realidad ya hemos superado la era digital y hemos entrado en una era “exponencial” (Oszlak, 2020) caracterizada por la disrupción que produce la introducción de nuevas tecnologías a nuestras vidas (Magro y Salvatella, 2014; véase también Abdala, Lacroix Eussler y Soubie, 2019; Ramió, 2021).  Disrupción que no se limita solamente a la sociedad, sino que también atraviesa al Estado en todos sus ámbitos, por lo que el centro de la cuestión está en saber con qué velocidad las instituciones estatales conseguirán desarrollar nuevas capacidades de anticipación, adaptación e intervención a los nuevos desafíos tecnológicos2. En lo que respecta al ámbito de las administraciones públicas, las principales preocupaciones giran en torno a cómo generar “administraciones públicas 2.0” al servicio de una sociedad 2.0 (Bages, 2016), repensando las habilidades que los trabajadores deben poseer a la hora de diseñar políticas públicas e incorporando nuevas herramientas3 diferentes a las que tradicionalmente se habían utilizado para resolver las nuevas demandas de una sociedad cada vez más informada, más participativa y altamente capacitada en el uso de las tecnologías de la información.

Se trata, entonces, de dos desafíos interrelacionados que enfrentan las administraciones públicas. Primero, la necesidad de renovar la Administración Pública a través de la promoción de un nuevo perfil de los trabajadores públicos, con los conocimientos que demanda el cambio exponencial y la digitalización. Esta idea constituye una extensión de lo propuesto por Ramió (2021), quien advierte que el actual envejecimiento de las plantillas de empleados públicos demanda la necesidad de rejuvenecerlas con nuevos profesionales bien formados y totalmente digitalizados. Segundo, el rol central que ocupan las escuelas de gobierno o de Administración Pública en la elaboración de programas de formación sujetos a planes estratégicos en donde se plasmen las líneas de actuación en materia de nuevas competencias. Una idea similar se puede encontrar en Justicia Pérez y Pruna González (2010), quienes incorporan a las competencias digitales como requisito fundamental en el diseño eficiente de programas de capacitación para anticiparse a los nuevos desafíos.

 

IV – Competencias digitales, trabajador e-competente y programas de formación en los países iberoamericanos

En primer lugar, es necesario advertir que los conceptos de competencias digitales y de trabajador e-competente han sido introducidos y desarrollados con mayor profundidad apenas en la última década y que, con pocas excepciones, casi todos los estudios se han concentrado principalmente en las implicancias que estas tienen en la economía (Magro y Salvatella, 2014) y en los programas educativos de los países con el fin de lograr una mejor inserción de los jóvenes en el mercado laboral (Cobo Romaní, 2010; OECD, 2012). Sin embargo, los estudios del investigador Cristóbal Cobo Romaní (2010) sobre la cuestión han servido como punta pie para el análisis de las implicancias que tienen en el sector público y en los trabajadores del Estado, y es uno de los primeros en realizar una definición sistematizada del concepto de competencia digital, definiéndola como “la capacidad para la gestión del conocimiento tácito y explícito empoderada por la utilización de las TIC y el uso estratégico de la información” (p. 4). También identifica las competencias digitales que serán imprescindibles para los nuevos trabajadores tanto del sector privado como del sector público. Desde esta perspectiva, se ha empezado a estudiar también la formación de los trabajadores en la Administración Pública teniendo como eje central a las competencias digitales, con los estudios pioneros de Palomar Baget (2016) y de Salvador Serna y Ramírez Hernández (2016). Mientras que el primero realiza un estudio de caso minucioso sobre la capacitación y la formación de los empleados públicos en el uso de redes sociales y herramientas digitales que ofrece la escuela de Administración Pública de Cataluña, Salvador Serna y Ramírez Hernández identifican de manera precisa aquellas competencias digitales que deben poseer los empleados públicos y, en sintonía con lo propuesto por Cobo Romaní, sostienen que el perfil del trabajador e-competente va más allá del simple uso de herramientas digitales, puesto que también implica repensar las organizaciones, los procesos y las competencias de los empleados públicos. En este sentido, hablar de competencias digitales es hablar directamente de trabajadores e-competentes, pero hablar de trabajadores e-competentes no implica hablar solamente de competencias digitales, sino también de un conjunto de prácticas y actitudes que estimulan la cooperación a través del trabajo en red, fomentan la innovación individual, priorizan el aprendizaje continuo y promueven la formulación de nuevas ideas para la resolución de problemas por parte de los trabajadores en organizaciones que fomentan una cultura digital.

Los aportes de estos autores resultan valiosos para el presente estudio, ya que brindan un marco a través del cual se puede analizar la formación de trabajadores e-competentes en las administraciones públicas de los países iberoamericanos. Ya en el primer encuentro iberoamericano de Escuelas e Institutos de Administración Pública, celebrado en el año 2013 en Guatemala, se había advertido sobre los desafíos que implican las transformaciones tecnológicas en las instituciones públicas, remarcando el alto valor estratégico que tienen los planes nacionales de formación y capacitación en competencias digitales y también se exhortaba a que los países consideren a la formación no como un gasto sino como una inversión que les permitiría afrontar los nuevos desafíos en las próximas décadas (Informe CLAD, 2013). A su vez, el último informe del Banco Interamericano de Desarrollo también ha resaltado estas preocupaciones al remarcar que los países de Latinoamérica deben asignar a la capacitación un papel destacado en sus agendas ya que la inexistencia de profesionales bien formados en el sector público acarrea la ineficacia e ineficiencia de las políticas públicas (OCDE-BID, 2020).

A partir de estas preocupaciones en esta investigación se consideró pertinente analizar los esfuerzos de los países iberoamericanos en la formación de trabajadores e-competentes retomando los aportes de Cobo Romaní (2010) y de Salvador Serna y Ramírez Hernández (2016). En este sentido, se seleccionaron las dimensiones más relevantes del concepto de competencia digital que forman parte del nuevo perfil de trabajador público e-competente y que pueden ser medibles a través de los cursos que ofrecen las escuelas de capacitación:

  • Alfabetismo Tecnológico: se refiere a la capacitación en el uso de los medios electrónicos, tanto softwares como hardware, para trabajar. Es una de las competencias digitales más palpables e importantes ya que anteceden a las demás competencias, porque si el trabajador no dispone de la habilidad de interactuar con computadoras, impresoras, servidores, sistemas operativos, programas de mesa de entrada etc., se encontrará imposibilitado de desarrollar las demás competencias.
  • Alfabetismo digital: en tiempos donde la información abunda, los datos no sirven de nada si no se comunican y utilizan, por ello, el alfabetismo digital se refiere a la capacidad de gestionarlos y de generar nuevo conocimiento apoyado en el uso estratégico de las TIC.
  • Gestión de la información: se refiere a buscar, obtener, evaluar, organizar y compartir información en entornos digitales. Saber gestionar información implica ser críticos con la información recaudada, sabiendo discernir entre la abundancia de la información y aquella que resulta importante para la actividad que se desempeña. Hace referencia al conocimiento y uso de herramientas como redes sociales, motores de búsqueda y de nubes de almacenamiento y recuperación de datos.
  • Comunicación Digital: consiste en la capacidad de comunicarse de manera eficiente con el resto de la organización, así como con el exterior utilizando todos los medios y formatos digitales disponibles. Si bien podemos desagregar a la comunicación digital en diferentes subcompetencias (Salvador Serna y Ramírez Hernández, 2016), se ha destacado como la más importante para el presente análisis la implicación del empleado público en procesos online y la comunicación a través de la existencia de canales digitales que faciliten el acceso de empleados públicos y ciudadanos a la información de las instituciones estatales.
  • Liderazgo en Red: consiste en el conocimiento y las aptitudes orientadas a dirigir y coordinar equipos de trabajo distribuidos en red y en entornos digitales. Liderar significa comprender, de una manera estratégica, el cambio y los desafíos del mundo actual.
  • Seguridad: se refiere al conocimiento de las amenazas a la identidad digital y a la protección de los datos personales de la ciudadanía y de los dispositivos por parte del trabajador. Dicho de otro modo, comprende todo aquello que la organización entienda y valore como un riesgo si la información confidencial involucrada pudiera llegar a caer en manos de agentes externos a la organización.

Aunque se puedan desarrollar individualmente, todas estas competencias conforman un conjunto interrelacionado que, como se ha dicho con anterioridad, conforman el concepto de trabajador público e-competente. En este trabajo se asume que, por un lado, aquellos países comprometidos en la generación de trabajadores e-competentes cuentan con un plan estratégico de capacitación y, por lo tanto, ofrecen cursos en cada una de las competencias descritas. Por otro lado, aquellos países que carezcan de planes estratégicos poseerán ofertas fragmentadas que contemplen algunas o ninguna de estas habilidades.

Para desarrollar a nivel aplicado los conceptos introducidos en el marco analítico, en los siguientes apartados se presentan y analizan los esfuerzos en materia de capacitación de cada país.

[…]

Podés seguir leyéndolo en el siguiente link.


1 Véase en Valles (2005) “El reto de la calidad en la investigación social cualitativa: de la retórica a los planteamientos de fondos y las propuestas técnicas”. REIS (pp.91-114).

2 Entre las tecnologías que presentan mayor capacidad de disrupción y desafíos a los Estados para el presente siglo, Oszlak (2020) señala, entre otras, a la inteligencia artificial (IA), las criptomonedas, los robots y el internet de las cosas.

3 Oszlak (2020) afirma que las nuevas herramientas de gestión transformarán profundamente las pautas de organización e interacción de la vida social: nuestro hábitat, costumbres y modalidades de recreación, la manera de informarnos, comunicarnos, transportarnos, alimentarnos o atender nuestra salud.

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