Región IPA, la inestabilidad presidencial andina en los casos recientes de Perú y Ecuador

Por Agustín Ricardo Ortiz

Trabajo preparado para su presentación en las Jornadas Ciencia Política 2022, organizadas por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, Argentina. 29 de agosto al 2 de septiembre de 2022.

Resumen

Tanto Ecuador como Perú, podrían encontrarse en las vísperas de un nuevo caso de inestabilidad presidencial. Pedro Castillo transita su gobierno bajo estrategias destituyentes de la oposición que se apoya en mecanismos utilizados en la salidas anticipadas de mandatarios anteriores. Por su parte, el presidente cuenta con un contrapeso que le permite cerrar el congreso y convocar a nuevas elecciones legislativas si considera que representa una traba a sus objetivos de gobierno. 

Por su parte, el otro caso es el de Guillermo Lasso en Ecuador, quien lleva su liderazgo presidencial en un laberinto de recursos de poder entre los que ha asumido, los que ha perdido y los que intenta obtener. De momento, ha roto la alianza original de gobierno, perdió apoyos de casi todo el arco político y mantiene conflictos con movimientos sociales, indígenas y sindicales. Otro aspecto es la incapacidad del Movimiento CREO de conformar alianzas en la Asamblea Nacional. Similar a Perú, si Lasso considera al legislativo como un estorbo, cuenta con la facultad de la muerte cruzada, la cual lo dota de poderes para absolver la Asamblea y convocar a elecciones.

Ambos presidentes tendrán un arduo trabajo en la construcción y sostenimiento de sus liderazgos. Deberán valerse de recursos de poder necesarios y saber utilizarlos en pos de continuar los mandatos para lo que fueron electos y así evitar nuevos casos de inestabilidad presidencial en la región.

A partir del análisis de los últimos gobiernos ocurridos tanto en Perú como en Ecuador es posible trazar algunas similitudes en cuánto al funcionamiento del sistema político. El interrogante que atraviesa a este trabajo consiste en dilucidar cuáles son los factores de la inestabilidad presidencial que afecta los sucesivos gobiernos con y que pueden generar la salida anticipada de los presidentes. ¿Será posible explicarla mediante una extrema polarización política?. Respecto al funcionamiento institucional, ¿Son los mecanismos de destitución con los que cuenta el Congreso?.  ¿O simplemente corresponde a la capacidad o incapacidad del presidente para construir un liderazgo fuerte?

Liderazgos presidenciales en Sudamérica. ¿Una forma autóctona de ejercer el poder en la región?

El objetivo central de este trabajo es tratar de comprender las causas que generan posibles casos de inestabilidad presidencial en la región andina: Perú y Ecuador. En este apartado en particular, el objetivo consiste en plantear los distintos enfoques teóricos que nutren al presente trabajo respecto del abordaje del Liderazgo Presidencial (LP) y a la Inestabilidad Presidencial (IP) en Sudamérica para tratar de comprender dicha relación en los recientes casos peruanos y ecuatorianos. Los liderazgos presidenciales, por tanto, representan un objeto de estudio sobre el ejercicio del poder, algo que se encuentra en una constante dinámica por la cantidad de variables que se presentan en la región. En primer lugar, se trata de un abordaje que requiere cierta dinámica al tratarse del análisis de casos que como mínimo tienden a durar cuatro años de acuerdo a la duración de un mandato presidencial. Por otro lado, los liderazgos presidenciales son distintos, dadas las variables existentes en la región a analizar y también por tomarse un país en particular como unidad de análisis. Luego, si el enfoque se realiza sobre un mandato en particular, la escala de abstracción puede subir como herramienta metodológica de análisis para la comparación entre países (Sartori; 1994).

Por consiguiente, un repaso por los distintos casos de LP que han ocurrido requiere de un minucioso análisis sobre los casos en cuestión de acuerdo a las particularidades propias de la región sudamericana. Estos han sido el foco de discusiones políticas tanto al observar sus formas de ejercer las presidencias como de crítica, siendo las cabezas del Poder Ejecutivo los acusados de causar desastres económicos y sociales cuando han de ocurrir (Fraschini, García; 2021). El presidente sudamericano entonces es un factor que puede ser motivo de explicación de la inestabilidad presidencial pero que sin embargo conlleva la responsabilidad de conformar un liderazgo presidencial fuerte si logra valerse de la concentración de los recursos de poder necesarios para ello. La autora, María Matilde Ollier ofrece un marco teórico propicio para el análisis de los liderazgos presidenciales sudamericanos de acuerdo a la concentración de cinco recursos de poder (RP): recursos de poder institucionales, recursos de poder sociales, recursos de poder financieros, recursos de poder de estrategia política y los recursos de poder de apoyo social / ciudadano (2008). Además, Fraschini y García (2021) ofrecen un recurso de poder adicional a la propuesta de Ollier: el recurso de poder internacional, de acuerdo al entramado geopolítico.

El recurso de poder institucional refiere a la relación del presidente de acuerdo a las instituciones del sistema político: gobernadores, alcaldes, control del Parlamento, influencia en el Poder Judicial y apoyo de las Fuerzas Armadas.

El recurso de poder social hace referencia a la relación que tiene el presidente con los distintos actores sociales: sindicatos, movimientos sociales, sectores empresarios, etc. El recurso de poder financiero es el recurso que le permite al presidente valerse de financiación interna como externa, las formas de conseguir recursos económicos para ejercer las políticas de gobierno: préstamos de organismos internacionales de crédito, nacionalización de recursos naturales o empresas, etc. 

El recurso de poder es estrategia política es el recurso que demuestra la capacidad que tiene el presidente de ejercer mecanismos políticos para desarrollar su gobierno. Representan las habilidades del presidente para sortear obstáculos, de elaborar estrategias para generar recursos y/o su redistribución, de solucionar problemas sociales y políticos que pueden presentarse, es decir, todo aquello relacionado a la dinámica de ejercicio de poder y que requieren de la toma de decisiones del presidente como cabeza del Poder Ejecutivo. Por último, el recurso de poder de apoyo social y ciudadano corresponde a todas las formas que tiene el presidente para encontrar respuestas en la ciudadanía: elecciones, consultas populares o referéndums, movilizaciones y todas otras expresiones que pretendan generar representación popular por parte de la figura del presidente (Ollier, 2008; Fraschini y Garcia, 2021).

Estabilidad e inestabilidad política en Sudamérica, un camino sinuoso.

La región sudamericana ha experimentado gobiernos de toda índole de acuerdo a la institucionalidad democrática o de facto, variables que han sido ambivalentes durante todo el Siglo XX, con una tendencia a la estabilidad y perdurabilidad democrática a partir de la recuperación democrática en los ’80 y ’90 y los comienzos del nuevo milenio. Tanto en el siglo pasado con el actual, se han presentado crisis institucionales con inestabilidades presidenciales que en muchos casos han derivado en la salida anticipada del presidente pero con un patrón a tener en cuenta, se ha dado la particularidad que esto ha ocurrido en muchos casos sin cambio de régimen (Pérez Liñán; 200). La propuesta del politólogo español Aníbal Pérez Liñán consiste en analizar una serie de casos de inestabilidad presidencial de la región, juicio político mediante y que han propiciado la salida anticipada del presidente en algunos casos con estabilidad de régimen. Es decir, la variable de cambio fue el cargo de presidente, mientras que el régimen continuó siendo presidencialista y democrático. Este autor atribuye a la figura del presidente y al Poder Legislativo la responsabilidad de la crisis institucional ya que este último toma cartas en el asunto cuando el Ejecutivo “ha caído en desgracia” (Pérez Liñán, 36; 2007). A su vez, el autor considera otros factores a la hora de establecer los caminos que conducen a IP: la exposición a escándalos que salpican al presidente, el apoyo legislativo y el alcance de la protesta social (Pérez Liñán, 2007). La presencia de estos casos concatenados conducen a casos de inestabilidad presidencial además de la posibilidad de la salida anticipada del presidente mediante juicio político o renuncia. En relación a esto último, una serie de juicios políticos durante la última década del Siglo XX y principios del Siglo XXI han reemplazado a los golpes militares, el viejo método de destitución presidencial que además significaba cambio de régimen. De esta manera, la inestabilidad pasaba a ser exclusiva de la figura del presidente, manteniendo estable el régimen.

En el siguiente cuadro del mencionado autor pueden apreciarse dichos casos:

 

Cuadro – Crisis de juicio político en América Latina, 1992-2004

Gobierno (País, año) Intervención militar Escándalos Apoyo legislativo Alcance social de las protestas Desenlace
Collor de Mello (Brasil, 1992) No Partido chico Amplio Juicio político (renuncia)
Pérez (Venezuela, 1993) Fallida (1992) Partido grande distante Amplio Juicio político (remoción)
Samper (Colombia, 1996) No Partido grande y coalición Reducido Evitó el juicio
Bucaram (Ecuador, 1997) No Partido chico Amplio Declarado mentalmente incapaz
Cubas Grau (Paraguay, 1999) No Partido grande dividido Amplio Juicio político (renuncia)
González Macchi (Paraguay, 2002) Fallida (2000) Partido grande dividido Intermedio Juicio político (sobrevivió)

Fuente: Pérez Liñán, 73; 2009

Al recorte histórico del autor, se le han sumado otra serie de juicios políticos al presidente sin cambio de régimen: Fernando Lugo en Paraguay (2012), Dilma Rousseff en Brasil (2016) y Martín Vizcarra en Perú (2020). Este último caso peruano ha sido el disparador de este trabajo, siendo el reflejo de una ola de inestabilidad presidencial que azota al país incaico desde 2016 a la actualidad. En los últimos seis años se han sucedido cinco mandatarios, dentro de los cuales dos han sufrido la salida anticipada.

El camino de la inestabilidad presidencial andina.

La inestabilidad presidencial es un fenómeno que golpea a la región sudamericana por diversos factores. Algunos enfoques ligados al parlamentarismo europeo atribuyen dicha inestabilidad a la forma de gobierno presidencial y los mecanismos para el ejercicio del poder. Otros autores, defensores del presidencialismo argumentan lo contrario. Un sólido liderazgo presidencial en dónde el presidente concentra poder, emulando a los viejos caudillos autóctonos, tenderá a forjar lazos más estables.

Los liderazgos presidenciales en Sudamérica son unidades de análisis tan variadas como dinámicas. Debido al transcurso lógico del tiempo, los casos de estudio se multiplican y ese constante ejercicio del poder aporta un nuevo material para analizar. Dicho esto, si hablamos del ejercicio del poder podríamos afirmar que mientras más recursos de poder ostente un presidente, más fuerte será su liderazgo y a la inversa, mientras menos recursos de poder cuente, más débil será su liderazgo y más posibilidades existirán de casos de inestabilidad presidencial y salida anticipada del poder. 

El otro caso sudamericano que atraviesa un escenario peligroso para la estabilidad presidencial es Ecuador, país vecino al de Castillo. En dicho país andino, el presidente Guillermo Lasso evoca un liderazgo presidencial débil, el cual ha ido perdiendo poco a poco los recursos de poder con los que ha asumido. En tan solo cinco meses de mandato, se quebró la alianza con el Partido Social Cristiano con el que llegó a la presidencia y el resto de partidos que brindaron su apoyo para la segunda vuelta le quitaron el aval. Por su parte, ha perdido por completo el recurso de apoyo social y ciudadano, manteniendo severos conflictos con los movimientos sociales, indígenas y sindicales para los cuales había intentado una mesa de diálogo en un principio. Estos sectores han desarrollado fuertes protestas callejeras que comenzaron en el interior del país y que tomaron su punto más violento en Quito. Desde el punto de vista de la posición político institucional, apenas cuenta con siete bancas propias en la Asamblea Nacional, siendo su partido CREO incapaz de conformar alianzas con otros partidos que fortalezcan institucionalmente su liderazgo. Dicha situación dentro del parlamento ecuatoriano conduce a un incipiente bloqueo legislativo ya que los proyectos de ley que ha enviado Lasso, fundamentales para su gobierno se rechazaron. El rol del Poder Legislativo frente a las medidas presidenciales condujeron al presidente a amenazar con la utilización de la facultad de muerte cruzada, que similar al mecanismo peruano, lo dota de poderes para absolver al Parlamento si lo considera un estorbo para sus intereses y convocar a nuevas elecciones. 

Si bien Ecuador es un país acostumbrado a las salidas anticipadas de presidentes al igual que Perú, sí Lasso no logra con éxito sortear los escollos que propone la oposición en la Asamblea Nacional y la protesta callejera, corre el riesgo de iniciarse un nuevo periodo de inestabilidad presidencial en la región. Hasta el momento, dicho país cuenta con una estabilidad ininterrumpida que ha perdurado durante los tres mandatos de Rafael Correa y el mandato cumplido por Lenín Moreno. 

En conclusión, en el presente trabajo la propuesta consiste en analizar los liderazgos presidenciales actuales tanto en Perú como en Ecuador y tratar de encontrar explicaciones a los nuevos casos de inestabilidad presidencial que atraviesa la región sudamericana. En el próximo apartado, se explicará el marco teórico a partir del cual se estructura este trabajo.

Perú, un espiral inestable

Si bien el presente trabajo pretende centrarse en el liderazgo presidencial de Pedro Castillo para lograr explicar el momento político que atraviesa Perú actualmente, es necesario dejar en claro los reveses que sufrieron quienes ocuparon el cargo de presidente en los últimos seis años. En las páginas anteriores se mencionaron una serie de pautas introducidas por Pérez Liñán (2007) que explica la inestabilidad presidencial. Aplicado al caso peruano, Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018), un empresario y economista peruano de arraigo norteamericano es el primero en este derrotero. Fue electo en la segunda vuelta por el partido Peruanos por el Kambio con un ajustado 50,12% frente a Keiko Fujimori de Fuerza Popular. Dicho resultado reflejaba un escenario de extrema polarización que perdura hasta el día de hoy. A los pocos meses de haber asumido fue golpeado por acusaciones en la causa Odebrecht, un verdadero escándalo internacional que se replicó a políticos y empresarios de varios países de la región. Al año siguiente, en 2017, el Congreso de Perú elevó el primer pedido de vacancia presidencial alegando incapacidad moral y física en el presidente, y en los días siguientes fue llevado a juicio. Sin embargo, la defensa del presidente fue suficiente y el Congreso no alcanzó los 87 votos mínimos para su destitución, por lo tanto, se rechazó la moción de vacancia. Tan solo cuatro días después de su absolución, Kuczynski le otorgó indulto humanitario a Alberto Fujimori, ex presidente peruano condenado por crímenes de Lesa Humanidad. En relación a esto, el indulto humanitario a Fujimori, padre de Keiko Fujimori, líder de la oposición y ex candidata a la presidencia, desató fuertes protestas sociales  a lo largo y ancho del país que se encargaron de debilitar aún más la figura presidencial. Finalmente, en marzo de 2018, un segundo pedido de vacancia presidencial y un nuevo escándalo originado por video en dónde se dejaba entrever un intento de soborno a un diputado para votar en contra, el presidente peruano renunció a su cargo.

La salida anticipada de Pedro Pablo Kuczynski derivó en la sucesión de su vicepresidente, Martín Vizcarra Cornejo (2018-2020) el 23 de marzo de 2018. El nuevo presidente debió lidiar con un Poder Legislativo con mayoría opositora afin al fujimorismo, pero en su afán de concentración de poder, en septiembre de 2019 utilizó el recurso de disolución  del Congreso al considerarlo un estorbo para sus pretensiones de gobierno tras negar un voto de confianza para modificar el procedimiento para nombrar Magistrados. De esta manera, su relación con la oposición generó mayores rispideces pero consiguió dos recursos de poder: el apoyo social y ciudadano y el institucional, debido a que el Tribunal Supremo convalidó la disolución. Estos mecanismos existen debido a un sistema presidencialista que combina recursos del parlamentarismo como contrapeso entre un poder y otro.

Sin embargo, la pandemia de COVID-19 que padeció el mundo aceleró la crisis política y volvió a recrudecer el escenario de IP del cual Vizcarra había dominado con la disolución del Congreso meses atrás. Mediante el colapso del sistema de salud, el nuevo Congreso votado en enero de ese mismo año presentó el proceso para declarar la incapacidad moral del presidente la cual no obtuvo los votos necesarios. Al mes siguiente, el partido Unión Por Perú (UPP) repitió el procedimiento y ante una fuerte oleada de protestas sociales en las calles de Lima y otros rincones del país, el Congreso declaró la moción de vacancia, Vizcarra fue destituido e inhabilitado diez años para ejercer cargos públicos. 

Tras la salida de Vizcarra asumió Manuel Merino, quien ejerció el cargo de presidente cinco días entre el 10 y el 15 de noviembre, debiendo renunciar debido a la muerte de dos jóvenes en las protestas que aún continuaban. Posteriormente fue el turno de Francisco Sagasti, autodenominado <<gobierno de transición y emergencia>> quien gobernó hasta julio de 2021, con ocho meses de pura inestabilidad entre el paro agrario, que dejó el saldo de cinco fallecidos, el paro antiminero y el vacunagate , un escándalo que sacudió a la mayoría de su gabinete tras descubrirse un “vacunatorio VIP” para ellos mismos.

En medio de un sinfín de escándalos, Sagasti culminó el mandato para el cual había sido elegido Pedro Pablo Kuczynski cinco años antes y que incluyó a cuatro presidentes. Dicha sucesión es el claro indicio de que la inestabilidad política en Perú es presidencial, mientras que el régimen continúa siendo presidencialista y democrático. 

Pedro Castillo, de  maestro rural a presidente 

Perú es firme objeto de estudio en materia de inestabilidad presidencial traspasado de mandato a mandato. El presidente Pedro Castillo transita su gestión dentro de un derrotero turbulento, al igual que lo han transitado los anteriores cuatro presidentes. En el recorte histórico actual, la oposición al presidente Castillo, correspondientes a sectores conservadores de la política peruana han intentado en varias ocasiones ejercer mociones de censura en su contra y han promulgado mediante el poder legislativo una ley para limitar sus facultades. La estrategia de la oposición se basa en la facultad que tiene el Parlamento de destituir al presidente en funciones bajo la figura de incapacidad moral, motivo por el cual debió abandonar el cargo Martín Vizcarra. Para realizar dicho procedimiento institucional no han encontrado los votos suficientes en ninguna de las dos oportunidades en menos de un año, en las cuales han buscado destituir al presidente por incapacidad moral, como han intentado con sus antecesores. A su vez, el presidente Castillo no domina el recurso de poder de apoyo ciudadano, clave para solventar un liderazgo presidencial que propicie la estabilidad en bases populares o ciudadanas. Las mociones de censura propuestas por el Parlamento han ido acompañadas por protestas callejeras a lo largo y ancho del país, siendo Lima, la capital del país, uno de los principales epicentros.

Por el momento, el panorama para Pedro Castillo es bastante adverso, sin embargo el presidente tiene la posibilidad de ejercer un mecanismo de contrapeso: el cierre del congreso y la convocatoria a nuevas elecciones legislativas en caso de considerar un estorbo a sus objetivos presidenciales. Este recurso ha sido utilizado por Martín Vizcarra y eso lo otorgó un mayor grado de aceptación en la ciudadanía.   

Con un recurso de estrategia política variante, Castillo se alejó de la confrontación con la que asumió y que prometió en campaña y en las vísperas de la votación parlamentaria sobre la moción de vacancia convocó a un acuerdo nacional convocando al arco opositor y sectores ultraconservadores. Tras la debilidad mostrada con la conformación de cuatro gabinetes en un año y la alianza con estos sectores mencionados con el objetivo de alcanzar cierta estabilidad, aún Castillo conserva un recurso de poder en el plano internacional. Un apoyo importante es el del presidente argentino Alberto Fernández, quien también ejerce la presidencia pro témpore de la Celac.

En los conceptos utilizados por Pérez Liñán para calificar la inestabilidad presidencial, Castillo reunió un alto nivel de protesta social, iniciada con un paro de transportistas en mayo de 2022 y fortalecida con las mociones de vacancia propuestas por la oposición en el Congreso. De momento, no ha tenido escándalos notorios como sí sus antecesores y su apoyo legislativo es escaso, con tendencia a nulo, comenzó su mandato con 37 congresistas y hoy mantiene solo 16 sobre 130 bancas. Un sector importante que le brindaba apoyo a su partido Perú Libre era el de Veronika Mendoza, sin embargo Castillo se encargó de romper dicho pacto en febrero de 2022 tras echar a la primera ministra Mirtha Vasquez. 

Las elecciones municipales y regionales serán la prueba de fuego para el gobierno de Pedro Castillo, ya que un resultado extremadamente adverso que indique un fuerte rechazó popular podría ponerle fecha de vencimiento su mandato.

Ecuador, el regreso a la inestabilidad

Guillermo Lasso gobierna Ecuador por el partido Movimiento CREO. Es el primer presidente que gobierna por fuera de Alianza País, el partido fundado por Rafael Correa desde 2007.  Alianza País gobernó de manera interrumpida el país andino entre 2007 y 2021. Este partido, bajo los tres gobiernos de Rafael Correa y el mandato sin reelección de Lenín Moreno generó una estabilidad presidencial inédita que perdura hasta el día de hoy. Aunque esa estabilidad parece resquebrajarse poco a poco en el contexto actual.

Distintas son las causas que pueden explicar la llegada de Guillermo Lasso al poder y que pusieron fin a la sucesión de gobiernos de Alianza País. En primer lugar, el principio de inestabilidad presidencial que atravesó Lenín Moreno tras su giro a la derecha, abandonando las banderas con las que llegó al gobierno y avanzando en una cruzada contra su antecesor, Rafael Correa. En segundo lugar, la política económica y financiera, el fallido acuerdo con el FMI que significó una oleada de protestas sociales y la ruptura con los sectores populares urbanos y campesinos. En tercer lugar, el mal manejo de la pandemia que causó un colapso sanitario y miles de muertos que no pudieron acceder al sistema de salud. Por otro lado, de igual importancia, la ausencia de un liderazgo fuerte, forjado por Rafael Correa en sus diez años de mandato y las denuncias de corrupción contra distintos miembros de Alianza País. El ex presidente Correa hoy se encuentra en Bruselas, perseguido por la justicia ecuatoriana que no le permite regresar a su país sin ser detenido automáticamente..

En ese contexto y tras un segundo lugar en unas elecciones generales donde participaron 16 candidatos, la coalición CREO-PSC obtuvo el 19,74%. Para la segunda vuelta, el banquero Guillermo Lasso necesitaba ampliar su caudal de votos para arribar a la presidencia y desarrolló una estrategia de campaña guiada desde la red social Tik Tok con el objetivo de captar al voto joven. También utilizó un fuerte discurso anti corrupción y contra la política tradicional. De esta manera se impuso con el 52,4% frente a Javier Arauz del partido Revolución Ciudadana, otro delfín de Correa al igual que Lenín Moreno cuatro años antes, aunque esta vez con cambio de sello político.

En una entrevista para la Agencia EFE, el politólogo e investigador por la Universidad de las Américas aseguró respecto a la utilización de la red social Tik Tok que “era previsible esa campaña pues los candidatos ya han agotado todo su abanico de ofertas en los temas más relevantes en este momento: empleo, salud y seguridad. En las redes sociales, el mayor porcentaje de información que circula es compartido sin ser contrastado” (Ulloa, 2021)1.

Los primeros meses de Lasso le otorgaron la estabilidad que conlleva una flamante investidura acompañada de una elevada imagen positiva debido a la victoria electoral. Sus recursos de estrategia política utilizados desde sus primeros meses de gobierno continuó lo expresado en campaña: la transparencia, la anticorrupción en la política tradicional y el ejemplo en el pago de impuestos. Una estrategia muy utilizada por los presidentes del giro a la derecha de la región del último tiempo. (Ortiz; 2021). A su vez, el alineamiento a las políticas de los Estados Unidos bajo el objetivo de obtener el recurso financiero que no logró Lenín Moreno: el pacto con el FMI vacante desde las protestas sociales de 2019. 

Sin embargo, a pocos meses de asumir, el discurso de la transparencia fue apagándose tras la publicación de los Pandora Papers, un listado de cuentas en paraísos fiscales similar a los Panamá Papers que tanto revuelo causaron en la política internacional en 2017. Estos Pandora Papers demuestran que Guillermo Lasso fue el dueño de 17 cuentas offshore, la mayoría con sede en Panamá de las cuales se desligó tras la Ley Orgánica impulsada por Rafael Correa en 2017, la cual imposibilita el ejercicio de cargos públicos a personas con cuentas offshore. 

“Debe entender que no es que hay una ley que prohíbe tener bienes en paraísos fiscales y me “deshago” de ellos. Si usted tiene una casa que vale 100 y se “deshizo” de ella, o la vendió -recibió dinero- o la regaló -su patrimonio se redujo en 100-. ¿Dónde están esos registros?”, expresaba Correa vía red social Twitter2.

Por su parte, la estabilidad de Lasso continuó en la cuerda floja debido a la ruptura de la coalición con el Partido Social Cristiano y quedar en total desventaja en la Asamblea Nacional con tan solo 12 bancas. Dicha pérdida de caudal político representó un escollo para sus pretensiones presidenciales ya que debido a la minoría parlamentaria, Lasso comenzó a ver frustrados todos los proyectos de ley cruciales para su gobierno. No solo por bloquear su estrategia política sino también el financiamiento del FMI ya que el paquete de reformas impulsado a la Asamblea Nacional contemplaba las medidas necesarias que el organismo internacional de crédito requiere como garantía para otorgar los préstamos.

La muerte cruzada como estrategia política y la relación con el Poder Legislativo 

El bloqueo por parte de la Asamblea Nacional a los paquetes de reformas enviados por Lasso condujo al presidente a amenazar con la utilización de la facultad de muerte cruzada, que similar a Perú, lo dota de poderes para disolver el Congreso si considera que un estorbo a sus proyectos de gobierno para luego convocar a nuevas elecciones. No obstante, dicha amenaza de Lasso generó a su vez una nueva tensión con la Asamblea Nacional, ya que la mayoría legislativa opositora respondió advirtiendo a la cabeza del ejecutivo que cuenta con la facultad de destituirlo si se comprueba que violó la Ley Orgánica para la Aplicación de la Consulta Popular que impide que los políticos asuman con cuentas en paraísos fiscales. Si bien no pudieron comprobarse las acusaciones contra el presidente, Lasso atravesaba su primer periodo de inestabilidad a tan solo seis meses de asumir.

En junio de 2022, el presidente ecuatoriano atravesó el segundo periodo de estabilidad en un año de gobierno. La oposición legislativa del bloque Unión por la Esperanza, ligada al correísmo, inició un proceso para remover al presidente por crisis política y conmoción interna. El motivo de la moción corresponde al papel asumido por el gobierno de Lasso con apoyo total de las Fuerzas Armadas del Ecuador para reprimir las jornadas de protesta social de la Confederación de Comunidades Indígenas (CONAIE), organizaciones sindicales y estudiantiles de los sectores urbanos que se extendieron desde distintas provincias hasta la zona céntrica de Quito. Sin embargo, pese a que la propuesta de las 46 bancas de UNES consiguió apoyo del bloque Pachakutik, la oposición juntó 80 votos de los 92 necesarios para la destitución y el presidente logró permanecer en el cargo.

A su vez, la permanencia en el cargo de Guillermo Lasso no consigue de momento sortear el camino de la inestabilidad ya que el conflicto social y la crisis política se encuentra latente, en permanente desarrollo.  

La protesta social y el conflicto con los movimientos sociales

El 13 de junio de 2022 comenzó un paro nacional en Ecuador que se extendió por dos semanas. El reclamo apuntaba a las políticas de ajuste de Guillermo Lasso, el avance de las multinacionales sobre las tierras correspondientes a comunidades indígenas y el aumento del precio de los combustibles. Las manifestaciones tomaron su tono más violento cuando se sublevaron los movimientos sindicales y estudiantiles de Quito que se acoplaron a las revueltas del interior del país. Dichas protestas potenciaron el nivel de inestabilidad del presidente que al decretar el Estado de Excepción,  fortaleció su único apoyo institucional: las Fuerzas Armadas. La represión durante el Estado de Excepción causó casi una decena de muertos, centenares de heridos y detenidos. Por su parte, Lasso no tardó en construir la figura del enemigo interno, acusando a Rafael Correa y a dirigentes indígenas y sindicales de causar la inestabilidad. 

Por consiguiente, el gobierno de Lasso atraviesa una constante inestabilidad que si no logra conseguir los apoyos de poder necesarios para estabilizar el sistema puede convertirse en un futuro caso de inestabilidad presidencial con salida anticipada.

Consideraciones finales

Los casos de Perú y Ecuador guardan ciertas similitudes y también diferencias. En primer lugar, el nivel de estabilidad presidencial en Perú es más inestable que en Ecuador, a claras muestras debido a la sucesión ininterrumpida desde 2016 de presidentes que debieron finalizar de antemano sus mandatos y que en Ecuador la mandatos cumplidos se sostienen ininterrumpidamente desde el año 2007 con tintes de inestabilidad en el gobierno de Guillermo Lasso. 

En segundo lugar, la presencia de un liderazgo presidencial fuerte en Ecuador le otorgó una estabilidad inédita al sistema político que potenció el cumplimiento de los mandatos presidenciales, a diferencia Perú en dónde no existen liderazgos presidenciales fuertes pero sí un alto nivel de institucionalidad, con rol central del Congreso, lo que causa que si un presidente no logra conseguir los recursos de poder suficientes, será inestable. Es decir, Perú es más propenso a la inestabilidad presidencial debido a las características de su sistema político.

Por consiguiente, un liderazgo presidencial débil con una institucionalidad fuerte, aumenta la posibilidad de que su mandato sea inestable. Dicha inestabilidad, a su vez, puede potenciarse si intervienen escándalos políticos y protestas sociales. Además, si estás variables acontecen en un escenario de polarización extrema, la inestabilidad presidencial con o sin salida anticipada es inevitable.

Los casos actuales de Perú y Ecuador ofrecen por lo tanto unidades de análisis propicias para el estudio de la inestabilidad presidencial. 

 

1“La campaña para el balotaje en Ecuador entra en la recta final con ‘pronóstico reservado'”. Agencia EFE. Nota publicada en web de Diario Clarín el 04/04/2021. Disponible en: https://www.clarin.com/mundo/campana-balotaje-ecuador-entra-recta-final-pronostico-reservado-_0_CUHwa0Aro.html 

2 Rafael Correa en Twitter: https://twitter.com/MashiRafael/status/1445987888554971137?s=20&t=3M2jvUvq5sDnw9XG_4jFkQ.

Bibliografía

Fraschini M. y García S. (2021). “Liderazgos en su laberinto. Cómo ejercen el poder los presidentes sudamericanos del Siglo XXI”. Editorial Prometeo. Buenos Aires.

Madera S (2021). “La campaña para el balotaje en Ecuador entra en la recta final con ‘pronóstico reservado'”. Agencia EFE. Nota publicada en web de Diario Clarín el 04/04/2021. Disponible en: https://www.clarin.com/mundo/campana-balotaje-ecuador-entra-recta-final-pronostico-reservado-_0_CUHwa0Aro.html 

Ollier, María Matilde (2008). “Inestabilidad Presidencial: Instituciones, Liderazgo y Sociedad Civil en la Argentina”. América Latina Hoy. Buenos Aires.

Ortiz, A. (2021). “Los lazos de Lasso”. Revista Hamartia. Nota publicada en web de Revista Hamartia el 13/10/2021. Disponible en: https://www.hamartia.com.ar/2021/10/13/lazos-lasso/

Ollier, María Matilde (2010). “El liderazgo presidencial: Síntoma de un patrón sudamericano (el caso argentino, 2003- 2007)”, XXIX Congreso Internacional de Latin American Studies Association (LASA), Toronto, Canada.

Pérez Liñán, Aníbal (2009). “Juicio Político al presidente y nueva inestabilidad en América Latina”, Capítulo 2. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires.

Sartori G. (1994). “Comparación y método comparativo” en Giovanni Sartori y Leonardo Morlino, “La comparación en las Ciencias Sociales”. Editorial Alianza. Madrid.

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