“Populismo” de Benjamin Moffit.

Por Gabriel Schraiber

El populismo es, sin duda alguna, uno de los temas más controversiales de la actualidad política. Esto se debe a la enorme complejidad que existe dentro de su significado, ya que dependiendo de su punto de vista puede simbolizar posturas confrontadas. En este sentido, es válido pensar que su análisis en profundidad puede no ser legítimo y traer fuertes polarizaciones ideológicas.

En este contexto, Benjamin Moffit escribe, en 2022, Populismo. Citando a grandes pensadores del tema, el autor delinea un marco teórico que se dedica no solo a diferenciar sus subtipos y líneas de pensamiento, sino a pensarlo desde su pregunta de investigación: ¿es el populismo bueno o malo para la democracia? Durante sus cinco capítulos se destaca su capacidad para diferenciar conceptos, los cuales suelen ser confundidos a la hora de estudiar casos de figuras populistas, como lo son el nativismo, socialismo, nacionalismo y liberalismo.

La temática inicial aborda los tres enfoques delineados en el populismo por el autor: ideacional, estratégico y discursivo-performativo. El primero se caracteriza por ser una cosmovisión singular. El segundo es usado como un modo de organización electoral y el último como un tipo de discurso. A lo largo de este primer capítulo, el autor cita y señala el pensamiento de Cas Mudde (2007), dando detalles de la definición más utilizada de populismo como una ideología delgada que separa la sociedad en dos campos homogéneos y antagónicos, el pueblo y la elite corrupta (Mudde, 2007). Más allá de la explicación y diferenciación de cada enfoque que hace Moffit, llega a una coincidencia clara entre todas: el populismo siempre es personalista y depende mucho de la figura de un líder carismático.

Luego, el lector se encuentra con un capítulo especializado en la comparación entre tres conceptos bastante peculiares para la ciencia política actual: populismo, nativismo y nacionalismo. Allí, Moffit (2022) diferencia cada una de estas definiciones con varios ejemplos, pero una idea base: el populismo que plantea la izquierda es una forma cívica de nacionalismo. Por otro lado, la derecha usa una forma étnica del mismo, dándole lugar al concepto de nativismo antes mencionado. En otras palabras, para partidos como Frente Nacional y Lega Nord “pueblo” no es sinónimo de clase baja sino de transparencia y su rival a vencer es a quien ellos consideran la elite corrupta. Cabe resaltar que el autor se basa en una postura eurocéntrica para diversificar. Más adelante en su trabajo se focalizará en la cuestión latinoamericana.

Luego, Moffit (2022) relaciona al populismo con el socialismo y su premisa es clara: estos partidos van de la mano con su postura reformista del siglo XXI, buscan la descentralización, participación y que vaya más allá de las cuestiones de clase que lo desgastaron durante los últimos treinta años. Si bien, al igual que la derecha se busca un enfrentamiento social, el “pueblo” sí se refiere en este caso a la clase trabajadora, comprendiendo cinco temas conceptuales, los cuales los comparten tanto su variante europea como latinoamericana: una índole constitutiva de la relación humana, el bienestar humano como objetivo deseable, la naturaleza humana como activa, la búsqueda de igualdad y la historia como un ámbito de cambio benéfico. Considerando a Laclau (1977), el autor resalta que tanto el socialismo como el populismo sostienen que los miembros de su grupo deberían superar el egoísmo del individualismo liberal y entregarse al “pueblo”, o al menos sacrificarse en su nombre.

Tanto en los capítulos cuatro y cinco, se desarrolla la pregunta de investigación de Moffit y se encuentra el corazón del libro, las partes más interesantes y ricas del mismo: cómo se relacionan y diferencian las dos formas de democracia que dividen las posturas respecto a lo positivo y negativo del populismo: la liberal y la radical. Comenzando con la democracia liberal, la misma ve el tópico en cuestión como algo completamente negativo por tres premisas: el populismo se caracteriza por un deslinde único entre “pueblo” y “elite” mientras que el liberalismo reconoce la existencia de múltiples brechas que atraviesan la sociedad; el populismo adopta un estilo antagonista a la hora de hacer política mientras que su contracara busca la moderación por medio de consensos sociales y, por último; el populismo es mayoritario y considera que la legitimidad únicamente válida es la del pueblo como un todo, mientras que el liberalismo suele proteger a las minorías y dotarlas de voz mediante el constitucionalismo. Esta clasificación se encuentra inspirada en diversos trabajos de Pappas (2016), quien considera al populismo como “iliberalismo democrático”. Es decir, para un pensador como él, liberalismo es un sinónimo de democracia.

Asimismo, el populismo para la democracia liberal representa dos amenazas: la caracterización del “pueblo” y el tratamiento dispensado a la oposición. La primera se debe a que, como explica Moffit (2022) en capítulos anteriores, el liberalismo no ve al pueblo como un todo, sino como un sistema de visiones múltiples y contrapuestas. Esto va en concordancia con el principio individualista liberal, que difiere del cuerpo  homogéneo que ve el populismo. En consecuencia, es contrafáctica la idea de “devolverle el poder al pueblo” si el mismo es heterogéneo y complicado. Para este pensamiento es que el autor se basa en Muller (2016), al considerar que la democracia se funda sobre el supuesto de que no existe una verdadera “voz del pueblo” a la espera de ser descubierta y expresada por un representante político, sino que dentro de un sistema de gobierno existen visiones múltiples y contrapuestas. La segunda se basa en contrarrestar la visión schmittiana de “amigo vs enemigo” y de que este último debe ser destruido a como dé lugar ya que, si el pueblo es único y su visión es la única posición política legítima, no existe oposición. De hecho, el autor ejemplifica este punto con tres casos contrarios ideológicamente, pero similares en este punto: Erdogan, Orbán y Chávez.

Finalizando, el autor desarrolla la relación entre populismo y democracia radical. Continuando con la línea de Laclau (2005), si no hay pueblo no hay democracia, ya que es la forma política más construida. Es por eso que desarrolla un argumento que sostiene que, si el populismo consiste en la postulación de una alternativa radical dentro de un espacio comunitario, el populismo pasa a ser un sinónimo de política. En otras palabras, el populismo representa el camino hacia una verdadera democracia radical. Su crítica hacia los liberales es que alientan el objetivo ingenuo y utópico de superar las diferencias políticas mediante el consenso y, a diferencia de ellos, sostienen que cualquier proyecto político debe basarse en una división entre grupos rivales, como premisa base. Se rescata también, volviendo a tomar Moffit (2022) los ejemplos de Orbán y Chávez, que la crítica que se le puede realizar a esta postura sobre la democracia radical es su dependencia constante en un líder carismático. Allí, frente a cualquier traspié, se encuentra la delgada línea entre esta forma de gobernar y un principio de autoritarismo.

En conclusión, Moffit (2022) realiza un planteo excelente al separar todos los conceptos a lo largo de su libro, principalmente la cuestión del autoritarismo, ya que ratifica que se puede dar tanto en gobiernos de izquierda como de derecha, desmintiendo completamente la postura de muchos think tanks al graficar al populismo como un problema de la izquierda latinoamericana. Respondiendo a la pregunta de investigación, durante su trabajo desarrolla que el populismo puede ser bueno o no para la democracia dependiendo del punto de vista individual que tenga cada académico sobre su sistema, si se tiene una visión liberal o radical como forma de progreso político, económico y social.


Bibliografía

  • Laclau, E. (1977) Politics and Ideology in Marxist Theory. Londres, NLB.
  • Laclau, E. (2005) “Populism: What’s in a name?”, en F. Panizza (ed.) Populism and the Mirror of Democracy, Londres, pp. 32-49
  • Moffit, B. (2022) Populismo. Buenos Aires, Siglo XXI Editores.
  • Mudde (2007) Populist Radical Right Parties in Europe. Cambridge, Cambridge University Press.
  • Muller, J. W. (2016) What is Populism? Filadelfia, University of Pennsylvania Press.
  • Pappas, T. S. (2016) “Modern populism: Research advances, conceptual and methodological pitfalls, and the minimal definition”, en Oxford Research Encyclopedia of Politics. URL de dominio, extraído el 29/04/2023: https://www.researchgate.net/publication/297737999_Modern_Populism_Research_Advances_Conceptual_and_Methodological_Pitfalls_and_the_Minimal_Definition

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