Identidades no binaries: avances en la legislación en América Latina

Por Camila Torres, Judith Banchik, Laleska Salgado y Yohana Solis.

Introducción 

América Latina se caracteriza por ser una región donde su marco normativo está  permeado por la estructura capitalista y patriarcal que dio origen a los Estados que la  componen. La construcción del aparato legislativo en cada caso corresponde leerse como un fenómeno político y social. Y como tal, agudiza las desigualdades sobre los grupos  minoritarios que sufren situaciones de vulnerabilidad sistemáticas a lo largo del tiempo. Si  bien el impacto de este fenómeno ha sido dispar en los distintos países, es imprescindible  abordar sus características y consecuencias desde una perspectiva latinoamericanista desde  el cono sur. 

La construcción del plexo normativo legal de la región se basa en una concepción  binaria de género donde la dicotomía masculino/femenino funciona como eje normalizador  e invisibiliza a aquellas identidades no binarias, intersex o de género fluido1. A niveles  institucionales, la invisibilización no permite tener estadísticas que puedan respaldar el  impacto en términos de población, pero podemos sin duda responder por el impacto a nivel  individual. La invisibilización ante la ley hace que el acceso a la misma sea un factor  determinante en la inequidad que viven día a día estas identidades.  

Este trabajo propone un recorrido por aquellos antecedentes legislativos que  contemplen una definición ampliada de género, que rompa con el binarismo que sustenta las  bases de la estructura social y política patriarcal. Para ello, se hará una revisión conceptual  teórica sobre género para guiar el presente análisis en términos no binarios.  

 

Marco teórico de género no binarie 

Antes de comenzar a tender puentes que permitan aproximarnos al análisis de la  legislación vigente en la región respecto a identidades no binarias, se debe problematizar el  género. Para ello, la postura de Gloria Bonder respecto de la ausencia de una definición única  de género sirve de contextualización en esta problemática y permite: 

admitir que el género no es una propiedad de los sujetos ni es un  constructo fijo y terminado, condenado a una perpetua repetición. (…)  

Nos impulsa a detectar y explicar cómo los sujetos se generan en y a  través de una red compleja de discursos, prácticas e  institucionalidades, históricamente situadas, que le otorgan sentido y  valor a la definición de sí mismos y de su realidad. (Bonder, 1998, p. 6). 

Desde esta perspectiva no se puede circunscribir la vulnerabilidad solo a una cuestión  ontológica, sino que está determinada por la complejización de la interseccionalidad de clase  social, etnia, sexualidad, entorno primario o familia, educación, edad y lenguaje, entre otras. 

La división binaria de género tiene su origen, según Judith Butler, en un discurso  cientificista, en el que la naturaleza se presenta como un espacio vacío “femenino dispuesto  a ser penetrado por la inscripción cultural masculina”. Esta visión parte de una práctica  normativa biológica donde varones y mujeres son diferentes y complementarios, y se rige por  una falsa premisa de heterosexualidad como norma social. Butler toma a la heteronorma  como una categorización política, pues la dicotomía de biológico y cultural no sería más que  una extensión de la lógica binaria que intenta desandar. Estas categorías, que se presentaron  históricamente como universales e inamovibles, desconocen los procesos de subjetivación  intergéneros. La idea de cuerpos construidos culturalmente rompe el sistema sexo/género ya  que ambos son partes de una misma dialéctica. “La univocidad de género, la coherencia  interna del género y el marco binario para sexo y género son ficciones reguladoras que  refuerzan y naturalizan los regímenes de poder convergentes de la opresión masculina y  heterosexista” (Butler, 1990: 99). 

Es esencial entender que no se utiliza el concepto de género de manera absoluta, sino  que optamos por una definición en la cual los géneros son “territorios espaciales  potencialmente porosos y permeables (que configurarían probablemente más de dos  territorios), y cada uno de ellos sería capaz de sustentar ecologías de diferencias corporales  complejas, ricas y de rápida proliferación” (Stryker, 2008, p.12). 

Butler plantea entonces la construcción performativa del género a través de  actuaciones sociales que dejan espacio a la subversión del género. La performance de género  produce la ilusión retroactiva de que existe un núcleo interno de género, una esencia o  “disposición genérica verdadera, original o perdurable”. “El género se produce como una  repetición ritualizada de convenciones y ese ritual es impuesto socialmente gracias a la  heterosexualidad preceptiva y hegemónica” (Saxe, 2015).

La definición performativa de género brinda un marco amplio en el cual ubicar la  legislación de un Estado, que incluya a aquellas personas que no se identifican con la lógica  binaria del género. Cuando se hace referencia a un plexo normativo, no solo se alude a leyes  que hacen referencia a la identidad de una persona, sino al complejo marco de interrelación  que constituyen los derechos y obligaciones de los ciudadanos, por ejemplo, la salud integral,  la educación inclusiva o la igualdad ante la justicia. Es por eso por lo que en este trabajo se  recorrerán algunos antecedentes a nivel global y luego se profundizará en una perspectiva  regional. 

 

Antecedentes de legislación en el mundo 

Durante los últimos años, diversos países de diferentes continentes han considerado  a la identidad no binaria dentro de su marco legislativo. En Asia, la Corte Suprema de Nepal  emitió en 2007 un veredicto a favor de las minorías sexuales y de género, por la que se  estableció legalmente el “tercer género”, además de masculino y femenino. La definición de  tercer género de la Corte Suprema se enmarca en una minoría que abarca una extensa gama  de identidades y el único criterio para ser reconocido legalmente como tercer género se  fundamenta en el “sentimiento personal” (Bochenek y Knight, 2012). Posterior a la decisión  de la Corte Suprema, la primera medida de implementación fue la inclusión de una línea para  las minorías sexuales y de género en el presupuesto federal de 2008. Del mismo modo, los  ciudadanos comenzaron a obtener el reconocimiento legal oficial como tercer género en su  tarjeta de identificación. Así también, en 2010, la Comisión Electoral de Nepal permitió que  los identificados como tercer género se registren para votar. Dicha medida facilitó la  incorporación, en 2011, del tercer género en el censo federal (Bochenek y Knight, 2012). 

Por otro lado, en Oceanía, Australia y Nueva Zelanda son países que demostraron un  gran cambio en su marco legislativo a favor de las personas con identidades no binarias.  Actualmente, el Gobierno australiano afirma que reconoce a las personas que se identifican  con un género que no es exclusivamente masculino o femenino, y considera que debe  reflejarse en los registros personales en poder de los departamentos y agencias estatales  (Australian Government, 2013). En ese contexto, el Gobierno australiano emite pasaportes a  solicitantes de sexo y género diversos. Los marcadores de género que usan son: M  (masculino), F (femenino) y X (no binario / indeterminado / intersexual / no especificado / otro)2. Del mismo modo, el gobierno de Nueva Zelanda permite a las personas transgénero y  con variantes de género la opción de rectificarsus pasaportes (Bochenek y Knight, 2012). En Europa, el caso de Países Bajos resulta también muy interesante de analizar. En  2018 se registró por primera vez un pasaporte con una “X” para la asignación de género, en  lugar de los tradicionales “M” o “F” (BBC, 2018). Si bien actualmente la población tiene la  posibilidad de registrar su género dentro de las tres opciones antes mencionadas, en 2020 se  abrió un debate en el parlamento neerlandés en torno a la eliminación del género en los  documentos legales de identificación personal (Wareham, 2020). Esta iniciativa busca  erradicar los potenciales daños que puede generar el hecho de requerir que les ciudadanes  declaren su género en estos documentos, como pueden ser la violencia, el acoso y la  discriminación (Ghoshal & Knight, 2020). En este sentido, se espera que para el año 2025  comience a implementarse esta nueva reglamentación. 

En el continente americano, Canadá también cuenta con un gran antecedente en  cuanto a legislación que brinda reconocimiento a las identidades no binarias. En junio de 2019  el Gobierno canadiense anunció que aquellas personas que no se identificaran con el género  masculino ni femenino podrían optar por contar con una “X” en sus documentos de  identificación a la hora de indicar su género. Esta norma aplica tanto al documento de  identidad como al pasaporte, certificados de ciudadanía y tarjetas de residencia permanente  (Burza, 2019). Si bien Ontario ya contaba con una legislación provincial que permitía a su  población identificarse con el género no binario desde 2017 en documentaciones como  licencias de conducir y certificados de nacimiento, en 2019 este derecho pasó a ser transversal  a todo el país (Burza, 2019). 

 

Algunas cuestiones de forma 

La legislación en materia de género dista mucho de tener un carácter masivo en el  mundo, y América Latina no es la excepción. Según Rosalía Paiva “[e]l concepto de género es  patrimonio de las ciencias sociales como categoría de análisis y su construcción teórica es  parte de un proceso social y académico distante de los Andes (en Bidaseca y Vazquez Laba,  2010: 3).” Es por eso por lo que al realizar este análisis se recorta el universo de los países  latinoamericanos a los que cuentan con fuentes de información académica confiable. 

La legislación respecto de cuestiones de género y, particularmente, aquella  relacionada a la identidad de género que busca desafiar el statu quo patriarcal binario, es aún  tema de debate tanto en los órganos legislativos de la región como en los ámbitos  académicos. Por eso, este trabajo busca hacer un mapa de situación para iniciar un diálogo  académico más que dar un análisis categórico de la cuestión. Es por este mismo motivo, que, aun entendiendo las diferencias entre leyes y fallos judiciales, se decide incorporar en este  trabajo, los que sirven como precedente en cuestiones de género y abren los debates  legislativos en ciertos países de la región. 

 

Legislación comparada en América Latina 

  • Argentina 

En 2021, Argentina se convirtió en el primer país latinoamericano en reconocer a  aquellas personas autopercibidas como no binarias al emitir el decreto 476/21, que permite  el uso de la “X” en la documentación personal. De esta forma, Argentina sentó un gran  precedente a nivel regional en materia de identidades no binarias. 

El decreto 476/21 busca mejorar la aplicación de la Ley de Identidad de Género (Ley  26.743), o LIG, vigente desde el 2012, que en su Art. 1 reconoce el derecho a que cada persona  sea registrada en los instrumentos de identificación según su propia percepción. Además,  permite rectificar los documentos solo con un trámite. La alternativa de la “X” sigue las  normativas internacionales, que tiene como beneficio asociado facilitar los viajes al exterior,  y continúa con la práctica ya usada en otros países, como se vio en el apartado anterior. 

El logro de la incorporación de las identidades no binarias al documento es producto  de una lucha de larga data del colectivo LGBTIQ+ en Argentina, que comenzó con una serie  de acciones legales por parte de quienes buscaban que se reconociera su identidad por fuera  del binomio hombre-mujer. Entre ellas, se puede mencionar la eliminación del sexo en la  partida de nacimiento de Gerónimo Carolina González Devesa en 2018 a través de un trámite  administrativo basado en la LIG (Vallejos, 2018) o el amparo colectivo que la Federación  Argentina LGBT+, ATTTA Red Nacional y la Mesa Nacional por la Igualdad y contra la  Discriminación promovieron a principios de 2021 para suprimir la categoría sexo/género o  permitir rectificarla de acuerdo a la identidad autopercibida en los documentos de identidad  (Spagnuolo, 2021).

A pesar del avance, no toda la comunidad no binaria está de acuerdo con el uso de la  “X” como representación de sus identidades porque homogeniza un grupo diverso que  considera que poder nombrarse en su individualidad es una reivindicación importante de su  lucha. Por lo tanto, algunes se encuentran reticentes a realizar el cambio, aunque apoyan a  quienes desean hacerlo. El colectivo “Todes con DNI”, por ejemplo, propone como alternativa  utilizar un campo abierto para el género, en el cual cada quien se pueda nombrar como se  identifique (Todes con DNI, s.f).  

  • Perú 

En Perú, la información con relación a las personas no binarias es muy escasa, lo que  genera una falta de visibilización de las mismas y provoca un desconocimiento respecto a  vivencias y problemáticas. Asimismo, en el país aún no existe una Ley de Identidad de Género,  así como otros mecanismos normativos que permiten reconocer el derecho a la identidad de  personas de género no binario (Instituto Internacional sobre Raza, Igualdad y Derechos  Humanos, 2021). 

A través de la encuesta realizada por el Instituto Internacional sobre Raza, Igualdad y  Derechos Humanos en Perú en 2021, se recogió información acerca de las dificultades para el  acceso a la identidad. Esta encuesta develó que el 60% de las personas de género no binario  encuestadas no se ve representada por la fotografía de su Documento Nacional de Identidad  (DNI). Del mismo modo, el 82% de las personas no binarias encuestadas respondió que no se  identifican con el sexo que figura en sus documentos. En relación a las dificultades para  acceder al cambio de identidad, los principales obstáculos que mencionaron fueron los  económicos (69%) y el poco conocimiento con relación al proceso (44%). 

Ante ello, en 2020, se formó el colectivo Fuerza No Binaria a fin de generar espacios  de soporte y acompañamiento para personas de género no binario y, a la vez, brindar mayor  visibilización y lograr mayor respeto y reconocimiento de sus derechos humanos. Dentro de  los hitos más relevantes realizados por este colectivo en 2020, se destaca la Campaña nacional  Ayuda Trans, organizada por diversas colectivas nacionales transmaculinas, no binarias y  activistas independientes, que tenía como objetivo brindar apoyo en el marco del COVID-19.  Así también, el colectivo participó en el conversatorio de la Red No Binaria de Latinoamé rica  por el día de la visibilidad no binaria.

Desde el Estado peruano, la iniciativa más cercana a atender la problemática es el  Proyecto de Ley N° 790/2016-CR, que aún no ha sido aprobado por el Congreso. El objetivo  de esta iniciativa legislativa es regular los principios, medidas y procedimientos destinados a  garantizar los derechos de todas las personas en relación con la identidad de género  manifestada. También apunta al libre desarrollo de la personalidad, el tratamiento conforme  a la identidad de género autopercibida y al respeto de la integridad física y psíquica, entre  otros elementos. Sin embargo, dicha iniciativa normativa se encuentra enfocada  principalmente a las personas transgénero. 

  • México 

En México, la Constitución reconoce la protección de los derechos humanos sin  importar la identidad de género u orientación sexual y prohíbe la discriminación por motivos  de género (Const., 1917, Artículo 1). Además, en algunos estados cuentan con leyes de identidad de género que permiten el cambio para personas trans. Sin embargo, actualmente  no hay leyes que protejan o políticas públicas que atiendan específicamente a las identidades  no binarias. Sus identidades no están aceptadas por la sociedad en general ni reconocidas por  el Estado, como ocurre en el resto de la región. En esta línea, la información sobre el colectivo  no binario es reducida y parcial: no hay datos certeros sobre sus cantidades y condiciones de  vida porque el Estado no los recoge. Existen estimaciones basadas en encuestas de privados,  como la que Ipsos llevó adelante en el marco del Orgullo 2021. Este estudio halló que el 1%  de la población mexicana no se identifica como hombre ni mujer y que otro 2% prefiere no  decirlo (Ipsos, 2021). 

El Conapred (Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación) lanzó en 2021 la  Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (Endiseg) que por primera vez  identificó a la población de 15 años o más con identidades de género y orientaciones sexuales  no heteronormadas, así como sus características demográficas, antecedentes de infancia y  adolescencia y exposición a violencia y discriminación. Esta encuesta recabó información  hasta enero de 2022 (Inegi, 2021). A pesar de la importancia de este tipo de mediciones, hasta  el momento no se han encontrado referencias a identidades no binarias. 

En la actualidad son 17 las entidades federativas – de un total de 32 – que cuentan con  leyes de identidad de género: Baja California Sur, Ciudad de México, Coahuila, Colima,  Chihuahua, Estado de México, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Puebla, 

Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora y Tlaxcala (América, 2021; García, 2021; Periódico  Oficial del Estado de Puebla, 2021; Redacción, 2021). Estas legislaciones les permiten a las  personas interesadas mayores de 18 años rectificar sus actas de nacimiento de acuerdo a su  identidad percibida. En tres de estas regiones también se incorporaron reglamentos  destinados específicamente a las niñeces y adolescencias trans: Jalisco, Oaxaca y Ciudad de  México (López Pérez, 2021). Aunque es un avance significativo para la comunidad LGBTIQ+,  todavía no se incluyen opciones por fuera del binarismo. Además, cabe recordar que el avance  diferenciado por territorio implica un esfuerzo para quienes habitan por fuera de dichas  entidades, en materia de gastos en viáticos y tiempo, entre otros. 

Con respecto a las luchas que realiza el mismo colectivo existen algunos espacios que  las nuclean. Por ejemplo, el Colectivo Resistencia No Binarix busca crear comunidad entre las  personas no binarias, contener a través de acompañamiento terapéutico y psicológico y  visibilizar entre el resto de la sociedad sus existencias a través del activismo y la incidencia  política (Colectivo Resistencia No Binarix, s.f). Además, las personas no binarias luchan como  parte de la comunidad LGBTIQ+ por agregar la opción no binaria en el acta de nacimiento.  Incluso, llevaron en 2020 al Congreso de CMDX una propuesta para eliminar el género de las  actas (Congreso de la Ciudad de México, s.f.). 

En México existen dos casos particulares en relación a identidades por fuera del  binomio mujer-hombre: muxes y ngui’u de Oaxaca y nawikis y renekes de Chihuahua, parte  de las culturas indígenas locales. La identidad muxe es considerada un tercer género que se  aplica a feminidades y, como suele suceder, conviven distintos tipos de “muxeidad” dentro  del concepto. Ocupan el espacio público como referentes de su comunidad y cumplen con  roles feminizados. Las ngui’u son mujeres que se identifican como tales pero con una  expresión de género y con tareas asociadas a la masculinidad. (Gómez Suárez & Gutiérrez  Chong, 2020; Gómez Suárez, 2010). Muxes tienen un mayor grado de aceptación que ngui’u  y representan a la cultura zapoteca hacia el exterior. Por otro lado, nawikis y renekes tienen  identidades, orientaciones y expresiones diversas y además, como característica especial,  pueden adoptarse temporalmente, de mes a mes siguiendo los ciclos lunares (Gómez Suárez,  2013). 

  • Uruguay

El caso uruguayo también es interesante de analizar dentro de América Latina.  Uruguay ha sido, junto con Argentina, uno de los países pioneros en la región a la hora de  establecer leyes que protejan los derechos de las diversidades sexuales. 

En 2009 se promulgó la Ley de Derecho a la Identidad de Género y al Cambio de  Nombre y Sexo en Documentos Identificatorios (Ley 18.620), que establece: Toda persona tiene derecho al libre desarrollo de su personalidad  conforme a su propia identidad de género, con independencia de cuál  sea su sexo biológico, genético, anatómico, morfológico, hormonal, de  asignación u otro. Este derecho incluye el de ser identificado de forma  que se reconozca plenamente la identidad de género propia y la  consonancia entre esta identidad y el nombre y sexo señalado en los  documentos identificatorios de la persona, sean las actas del Registro  de Estado Civil, los documentos de identidad, electorales, de viaje u  otros. (…) Toda persona podrá solicitar la adecuación de la mención  registral de su nombre, sexo, o ambos, cuando los mismos no coincidan  con su identidad de género (Ley N° 18.620, 2009). 

Esta ley fue gestada a partir de la fuerte presencia de grupos de activistas que  trabajaron para que el proyecto fuese tratado en el Senado uruguayo. Cuatro años después, en 2013, se promulgó la Ley de Matrimonio Igualitario que  modifica el artículo 83 del Código Civil y establece que el matrimonio civil es “la unión  permanente, como arreglo a la ley, de dos personas de distinto o igual sexo” (Ley N° 19.075,  2013, p.1). A partir de esta ley, Uruguay se convirtió en el segundo país de América Latina en  legalizar el matrimonio igualitario, detrás de la Argentina. 

Por otro lado, en 2018 se aprobó la Ley Integral para Personas Trans que busca  proteger sus derechos, garantizando el acceso al trabajo, salud, educación, a la adecuación  de sus documentos de identidad, entre otras cuestiones (Ley N° 19.684, 2018). 

En cuanto al reconocimiento de identidades no binarias, en Uruguay no existen datos  oficiales de la población no binaria y aún se mantienen las expresiones de género dentro del  binomio femenino-masculino para los documentos de identidad. Sin embargo, en 2021 el  Ministerio de Desarrollo Social anunció que, en el próximo censo nacional, que se desarrollará  en 2023, serán incluidas las identidades no binarias, lo que sienta un importante precedente  en el avance hacia el reconocimiento de dichas identidades (El País, 2021).

  • Colombia 

El caso de Colombia ha sido uno de los más recientes en Latinoamérica. A inicios del  2022, la Corte Constitucional analizó el caso de una persona no binaria que denunció a la  Registraduría Nacional del Estado Civil porque le habían negado cambiar su nombre por  segunda vez y no modificaron en sus documentos de identidad el componente “sexo” en una  categoría distinta a masculino o femenino, lo que comprometía sus derechos a la dignidad  humana, a la personalidad jurídica, al libre desarrollo de la personalidad y a la libertad de  conciencia (Corte Constitucional de la República de Colombia, Sentencia T-033-22, 04 de  febrero de 2022). 

En ese marco, el Tribunal dio a la Registraduría Nacional del Estado Civil el plazo de un  mes para incorporar en la cédula de ciudadanía de la persona demandante el marcador “no  binario” o “NB” en el componente “sexo”, además de insertar en el documento de identidad  el nombre con el cual la persona demandante se identificaba. Del mismo modo, exhortó al  Gobierno Nacional y a la Registraduría Nacional del Estado Civil que, en el plazo de seis meses,  dispongan todas las acciones necesarias para la puesta en marcha de este esquema de  identificación a favor de las personas no binarias. Por último, instó al Congreso a regular todos  los derechos, obligaciones y servicios en el plazo de 2 años, a fin de que las personas con  identidades de género no binarios pudiesen acceder a los mismos (Corte Constitucional de la  República de Colombia, Sentencia T-033-22, 04 de febrero de 2022). La decisión de la Corte  Constitucional significa un avance más, no solo para el país, sino también para la región, y  genera precedentes a favor de la identidad no binaria. 

 

Conclusión 

Luego de un análisis exhaustivo de las fuentes disponibles, este trabajo presenta más  interrogantes que respuestas. Es por ello que este artículo no busca, sin duda, saldar las  deudas de la legislación no binaria en América Latina, sino que su función es disparar el  diálogo académico.  

Si bien se recolectaron antecedentes a nivel global, el foco estuvo sobre aquellos  países de América Latina que avanzaron con elementos legislativos en una definición  ampliada de género. A pesar de que en ninguno de los casos se encontró que las identidades  no binarias estaban estructuralmente contempladas en el marco normativo, se pudo observar  que donde se produjeron mayores avances fue en Estados con marcados antecedentes sobre el reconocimiento de derechos humanos (por ejemplo, Argentina o Uruguay) o de terceros  géneros reconocidos desde un origen étnico y cultural local (como México). Actualmente, la  situación a nivel global es muy dispar: los organismos internacionales no han ingresado aún  al debate y las diversas formas de legislar entran en juego a nivel local, muchas veces incluso  en contra de las tradiciones sociales y étnicas. 

Finalmente, y considerando que existen gobiernos que todavía rechazan a las  identidades y documentación no binaria, no se pueden evitar los interrogantes acerca de los  procesos migratorios. Se deberá analizar entonces cuál sería el impacto que la legislación no  binaria podría tener en cuestiones de movilidad humana, tanto en términos temporales como  migratorios permanentes. No se puede ignorar que la situación relacionada con la  documentación aceptada en los distintos Estados que conforman bloques regionales, por  ejemplo, el Mercosur, puede variar y, por ende, hay consecuencias a mediano y largo plazo  que se verán una vez que la circulación de personas, post pandemia de coronavirus se  reanude.  

Para cerrar, es de vital importancia resaltar que incluso en países donde la legislación  se encuentra en un estadio avanzado queda mucho análisis por realizar respecto de las  políticas de implementación: es necesario profundizar en los conceptos de voluntad política,  financiamiento presupuestario para políticas públicas y acompañamiento a las personas  destinatarias. Estos debates deben darse desde la inclusión de personas no binarias en los  ámbitos académicos, legislativos y de gestión para que la legislación y posterior  implementación sea realmente efectiva e inclusiva.


Citas

  1. Las personas de género no binario son aquellas que se identifican por fuera del binomio mujer – hombre, les intersex presentan características fenotípicas y genotípicas sexuales que no se enmarcan en los estándares de “normalidad” establecidos por la medicina y quienes se autoperciben como género fluido sienten que su género cambia entre los distintos tipos. Estas definiciones no son cerradas y abarcan vivencias personales variadas.
  2. Sex and gender diverse passport applicants. Australian Passport Office. https://www.passports.gov.au/gettingpassport-how-it-works/documents-you-need/sex-and-gender-diverse-passport-applicants.

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