Innovación en administración pública. Experiencias de civic engagement en Iberoamérica.

Por el Grupo de investigación sobre políticas de modernización del Estado (GIPME)

Informe final del programa Grupos de Investigación en Ciencia Política, ed. 2022.

Resumen

El compromiso de los ciudadanos es una relación bidireccional en la que las administraciones públicas deben llevar adelante acciones para fortalecerlo en un sistema político que se encuentra fuertemente deslegitimado. Las instituciones públicas tienen el poder para generar compromiso ciudadano y deben llevar adelante una serie de acciones para fortalecerlo, tales como mejorar la prestación de servicios públicos y crear nuevos canales de participación que permitan a la ciudadanía formar parte de los procesos decisorios de políticas públicas. Si la ciudadanía se siente escuchada y siente que sus propuestas serán tenidas en cuenta por parte del gobierno, mayor será su compromiso en participar.

En el escenario actual surcado por la digitalización, la interconexión, la gobernanza y el paradigma de gobierno abierto y digital, la reconstrucción de la pérdida de confianza de la ciudadanía se traduce en los esfuerzos por crear y fomentar nuevos canales de participación ciudadana.

En este estudio exploratorio se analiza el compromiso ciudadano asociado al ámbito de la práctica de la administración pública y se pone el foco principalmente en las acciones que están llevando adelante las administraciones públicas iberoamericanas para fortalecerlo, mejorarlo o promoverlo.

Introducción

Cuando se habla de compromiso, se intenta dar cuenta de una situación en la que las personas lo sientan hacia algo cuando ello mejore su calidad de vida garantizando algún beneficio. Por ello, el compromiso hacia algo se traduce en ciertas acciones que se llevan adelante para mantenerlo, de modo que, en primer lugar, trae aparejado un conjunto de acciones, es decir, que no puede haber compromiso sin acciones que lo respalden. En segundo lugar, las acciones que presupone el compromiso son voluntarias y, en tercer lugar, si el hecho de realizar alguna actividad trae beneficios a una persona y esta lo percibe, su confianza hacia dicha actividad va a aumentar. Caso contrario, si los resultados no son los esperados, la persona va a desconfiar de dicha actividad y, por ende, dejará de llevar adelante las acciones que presupone. Al dejar de actuar para tal fin, el compromiso inevitablemente desaparece. De esta manera, se ve que, a mayor satisfacción con algo, habrá mayor confianza y la confianza mejora el compromiso, el cual se traduce en acciones voluntarias.

Con el compromiso ciudadano ocurre lo mismo, con la diferencia de que este tiene lugar en el ámbito público.

El compromiso de la ciudadanía es una relación bidireccional en la que las administraciones públicas deben llevar adelante acciones para fortalecerlo en un sistema político que se encuentra fuertemente deslegitimado. Muchos son los autores que resaltan la pérdida de confianza generalizada por parte de la ciudadanía hacia el sistema político debido a las crisis económicas que golpearon a los países en las últimas décadas y este fenómeno ha aumentado el interés de los estudiosos de la administración pública sobre el civic engagement. Se busca fortalecer el compromiso ciudadano debido a la pérdida de confianza de la ciudadanía.

Las instituciones públicas tienen el poder para generar compromiso ciudadano y también tienen la necesidad de promoverlo para conseguir ciudadanos involucrados. Al respecto, Keeter, Zukin, Andolina y Jenkins (2002) sostienen que “Los ciudadanos comprometidos no se crean a ellos mismos. No debemos esperar una combustión espontánea de compromiso. […] Los jóvenes necesitan ayuda para llegar a estar involucrados” (p. 2).

En este sentido, las administraciones públicas deben llevar adelante una serie de acciones para fortalecer el compromiso ciudadano, tales como mejorar la prestación de servicios públicos y crear nuevos canales de participación que permitan a los ciudadanos formar parte de los procesos decisorios de políticas públicas. Si la ciudadanía se siente escuchada y siente que sus propuestas serán tenidas en cuenta por parte del gobierno, mayor será su compromiso en participar.

En el escenario actual surcado por la digitalización, la interconexión, la gobernanza y el paradigma de gobierno abierto y digital, la reconstrucción de la pérdida de confianza de la ciudadanía se traduce en los esfuerzos por crear y fomentar nuevos canales de participación ciudadana. A diferencia de la ciudadanía que puede optar o no por participar en los asuntos públicos, la administración pública tiene la obligación de generar los canales de participación.

La ciudadanía requiere de una motivación extra que la lleve a querer estar involucrada en el ámbito público. En este sentido, las instituciones públicas tienen el poder para generarlo mediante acciones que aumenten la confianza en el sistema político.

La desconfianza de la ciudadanía hacia el gobierno solo puede ser subsanada a partir de la construcción de confianza, proceso que se debe enmarcar dentro del paradigma de gobierno abierto y con accountability vertical, mediante acciones que aumenten su compromiso voluntario.

En este estudio exploratorio se analiza el compromiso ciudadano asociado al ámbito de la práctica de la administración pública y se pone el foco principalmente en las acciones que están llevando adelante las administraciones públicas iberoamericanas para fortalecerlo, mejorarlo o promoverlo. Dada la complejidad de la medición empírica del compromiso, resulta imperioso estudiar sus manifestaciones, que en lo que respecta al compromiso ciudadano es la de la participación ciudadana.

Con la mirada puesta en la administración pública, el propósito es analizar todas aquellas iniciativas que llevan adelante con el fin de permitir la participación ciudadana, entendida como expresión de compromiso ciudadano. En este sentido, se considera que un ciudadano expresa compromiso cuando participa.

La pregunta que orienta la investigación indaga sobre cómo son las experiencias de civic engagement mediadas por las TIC en las ciudades capitales de Iberoamérica.

El objetivo general de la investigación es explorar las experiencias de civic engagement mediadas por las TIC en las ciudades capitales iberoamericanas. El objetivo general se plasmará en torno a la consecución de los siguientes objetivos específicos:

  1. Delimitar el concepto de civic engagement a partir de la literatura académica y de los casos hallados.
  2. Identificar las experiencias en las capitales iberoamericanas que permitan contribuir a las mejoras en el proceso de las políticas públicas.
  3. Analizar el grado de participación ciudadana en las capitales iberoamericanas.

Diseño Metodológico

La estrategia metodológica con la que se aborda el trabajo consta de varias técnicas del enfoque cualitativo. Su posterior análisis detallado y exhaustivo sirvió para la consecución de los objetivos propuestos. Esta metodología en relación con otras se distingue en la extracción de la muestra estructural antes que una distributiva, está empleada en la metodología cuantitativa cuyo supuesto es la cantidad de casos que garantiza la fiabilidad para la inferencia estadísticas al resto de los casos.

La selección de unidad de observación 

En noviembre del presente año, la población mundial alcanzó la cifra de 8.000 millones de habitantes, según estimaciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas1. De acuerdo con ONU-Habitat, un tercio de la población global vive en zonas urbanas2 debido al continuo proceso de urbanización y concentración demográfica, lo que equivale a más de 2.666 millones de personas y se estima que para el año 2050 esta cifra aumente un 68%3, es decir, casi 4.480 millones de personas estarán viviendo en las grandes metrópolis. Los seres humanos desplegamos la mayor parte de nuestras vidas en las ciudades, que son el menor nivel del aparato estatal y tienen el mayor grado de llegada a la ciudadanía. Hay mayor contacto con las instituciones públicas locales que con las del ámbito provincial o nacional, por lo que las ciudades están adquiriendo un rol fundamental y protagónico para resolver las nuevas problemáticas que afectan a la ciudadanía en el siglo XXI.

La muestra de esta investigación está conformada por las capitales de los países iberoamericanos miembros del CLAD y sus segundas ciudades con mayor cantidad de población, siempre que superen el millón de habitantes. Esta selección responde a que las ciudades más grandes habitualmente cuentan con mayores recursos económicos e infraestructura a la hora de utilizar herramientas tecnológicas para fomentar el compromiso ciudadano.

De acuerdo con los objetivos planteados en este estudio, se ha establecido una base empírica de la perspectiva teórica metodológica cualitativa. Se han realizado, por un lado: el relevamiento de los datos de las ciudades y, por otro lado, el análisis crítico de los ejes temáticos. En la Tabla 1 se describen las muestras de los casos de países con sus ciudades que conforman la selección de la unidad de observación.

Tabla 1. Casos de países y ciudades en la muestra

 

N.º Casos País Ciudades
1 Argentina Buenos Aires, Córdoba
2 Bolivia La Paz, Santa Cruz
3 Brasil Brasilia, Río de Janeiro, San Pablo
4 Chile Santiago de Chile
5 Colombia Bogotá, Medellín
6 Costa Rica San José
7 Cuba La Habana
8 Ecuador Guayaquil, Quito
9 El Salvador San Salvador
10 España Madrid, Barcelona
11 Guatemala Guatemala
12 Honduras Tegucigalpa
13 México México D. F., Tijuana
14 Nicaragua Managua
15 Panamá Panamá
16 Paraguay Asunción
17 Perú Arequipa, Lima
18 Portugal Lisboa, Oporto
19 República Dominicana Santo Domingo
20 Uruguay Montevideo
21 Venezuela Caracas, Maracaibo

Fuente: Elaboración propia.

En primer lugar, se realizó un listado de países y de ciudades en torno a la participación política, de modo que se garantiza el principio de la validez de la investigación: el principio de saturación. Para ello, se tuvo en cuenta el peso de las poblaciones de las ciudades seleccionadas para el estudio. En suma, teniendo en cuenta el universo de los países con sus ciudades, por tratarse de un estudio exploratorio no se busca en su resultado la representatividad.

 

Descripción del contexto de producción: recolección de datos secundarios 

Para la aplicación de este dispositivo se ha formulado la pregunta ¿qué tipo de dato secundario es necesario para el relevamiento de información en la matriz de datos? De esta pregunta clave y desde los consejos de los autores Valles (1997) y Bourdieu et al. (1989) se desarrolla el trabajo de campo. En una fase previa a la elaboración de la matriz de datos, se llevó a cabo un análisis bibliográfico y documental, así como el análisis exploratorio del material empírico precedente de los datos abiertos, de los entes locales de las ciudades iberoamericanas.

La revisión bibliográfica se realizó de forma continua por parte del equipo de investigación antes y durante todo proceso del estudio. De esta manera, se incorporaron las contribuciones de enfoques teóricos más recientes con respecto al objeto de estudio. Esta fase se desarrolló durante tres meses. Se trató de poner al día la información proveniente de los datos abiertos de las administraciones públicas de los diferentes países y ciudades de los entes locales.

Los ejes temáticos de la fuente secundaria 

Teniendo en cuenta el objetivo de la investigación, se establece como herramienta el análisis de documentos para explorar la problemática de la participación ciudadana y comprender las experiencias de los gobiernos locales en Iberoamérica.

Algunos ejes fueron los siguientes:

Entes locales / Gobierno local / Institucionalización

  • País.
  • Ciudad.
  • Nº de habitantes.
  • Intendente / Representante político.
  • Partido Político.
  • Institucionalización de la participación ciudadana.
  • Casos de participación ciudadana.
  • Tipología de la participación ciudadana.

La metodología del análisis crítico

En cuanto a la metodología de análisis, se inscribe en la perspectiva análisis crítico del discurso que se funda en una estrategia para abordar a los discursos, mediante la cual la teoría no preconfigura ni determina la manera de enfocar los análisis, ni delimita el campo de la indagación y de la exploración. Sin embargo, la teoría es empleada como una caja de herramienta que proporciona tejer y hender nuevos indicios y enfoques donde cada analista se transforma en un artesano a través de la implicación de su tema que investiga o estudia.

El análisis crítico del discurso desde estas perspectivas no solo se representa el discurso como una práctica social, sino que reparan en su propia praxis, es decir, revelar cómo actúa el discurso en estos procesos (Íñiguez, 2003: 100). En este mismo sentido el contexto se considera como la estructura de aquellas propiedades de la situación social que son relevantes para la producción y el sentido del discurso (Van Dijk, 2009).

La extracción de la muestra está en consonancia con los objetivos propuestos y su posterior análisis en torno de cuatro dimensiones la participación ciudadana: 

  • La de información.
  • La de consulta.
  • La de colaboración.
  • La de empoderamiento.

El análisis de los materiales empíricos obtenidos de la matriz de datos, una vez realizado el relevamiento, se ha organizado en tres ejes temáticos para el análisis:

    • El marco normativo de la participación ciudadana de los entes locales.
    • Las dimensiones de la participación ciudadana.
  • La participación ciudadana mediada por el TIC.

Delimitación conceptual en el estudio del civic engagement 

En este apartado se desarrollan las nociones conceptuales del civic engagement y su delimitación conceptual como objeto de saber. Estas nociones se utilizaron para enmarcar el diseño del material empírico, así como el relevamiento de los casos y experiencias, y han servido de sustento para su posterior análisis.

Civic engagement como compromiso ciudadano

Al igual que sucede con otros conceptos que provienen de la lengua inglesa, tales como accountability, empowerment o enforcement, el concepto de civic engagement ha presentado muchas dificultades a la hora de ser traducido al español por parte de los académicos. Existen varias interpretaciones sobre este concepto, pero dos ellas son utilizadas casi de manera indistinta a la hora de abordarlo: la traducción de civic engagement en un sentido estricto como compromiso ciudadano, que se limita a su traducción literal, y la traducción en sentido amplio, en la que no solo se incluye al compromiso ciudadano sino también al concepto de participación ciudadana

No existe un acuerdo en la literatura sobre cuál es el término más exacto, por lo que algunos autores consideran que el compromiso y la participación ciudadana son sinónimos que describen al civic engagement. Esta es la línea que han seguido autores como Díaz Aldret (2017), quien utiliza indistintamente compromiso ciudadano y participación ciudadana para referirse a la acción colectiva que lleva adelante la ciudadanía con el fin de formar parte del proceso de toma de decisiones que atañen a los asuntos de carácter público.

Por su parte, autoras como Piqueiras Conlledo (2020) y Cortés-Cediel y Gil (2018) señalan que, si bien el término compromiso no define en su totalidad al concepto de engagement, el compromiso ciudadano es la traducción más acertada de civic engagement, siendo la participación ciudadana su expresión tangible. Por expresión se entiende aquí la forma que adopta el compromiso. Mientras que la participación es interpretada como un comportamiento, el compromiso, a pesar de estar relacionado con el concepto de participación, no significa lo mismo, sino que implica tener interés en algo concreto, prestarle atención, e incluso tener conocimiento sobre un tema y opiniones acerca de cuestiones políticas y sociales. Definido de esta forma, el compromiso es una cuestión más psicológica que de comportamiento. El compromiso es presentado de diferentes maneras, por ejemplo, a través de niveles de conocimiento político o civil, niveles de atención a medios de comunicación como los periódicos, los noticieros de televisión y portales de noticias de internet o inclusive del grado de discusión sobre cuestiones políticas o sociales con la familia o amigos. 

A esta primera dificultad de abordar el concepto se le suma una segunda relacionada a cuáles son los factores que dan origen al civic engagement. En este sentido, las aportaciones de los autores pueden clasificarse en dos grupos: las que ponen mayor énfasis en los factores psicológicos y psicosociales (Cortés-Cediel, 2018; García Arnaldos, 2021) y aquellos que ponen mayor énfasis en los factores institucionales y contextuales (Zani y Barrett, 2012; Piqueiras Conlledo, 2020). 

Respecto del primero, el compromiso ciudadano es entendido como el producto de la interacción entre las características personales de la ciudadanía y las influencias del entorno. Las contribuciones específicas de las aproximaciones psicológicas se centran en aspectos de engagement a nivel micro, tales como las motivaciones, creencias, emociones, disposiciones o percepciones de pertenencia de grupo, siendo el compromiso personal con la comunidad y el sentido de pertenencia algunas de sus variables. En este sentido, Cortés-Cediel define al civic engagement como un “estado psicológico en el que el individuo disfruta o encuentra satisfacción en la actividad que desempeña, por lo que es más propicio a repetirla” (2018: 52). Además, García-Arnaldos (2019) define al compromiso como una manera de entender el vínculo entre el individuo con los demás en la esfera pública y analiza las motivaciones personales que pueden llevar al ciudadano a participar. Las autoras concluyen que, para que exista compromiso, es necesario que primero exista empatía social, que es la base de la solidaridad y que activa de alguna forma el interés personal de los ciudadanos. En definitiva, el compromiso ciudadano tiene su origen en la ciudadanía y no en las instituciones públicas.

Por otro lado, los autores que se inscriben en la segunda perspectiva sostienen que el civic engagement, si bien se encuentra influenciado por factores psicológicos, son los factores institucionales los que principalmente lo determinan. Estos factores son un conjunto de estructuras de oportunidad política para los ciudadanos que viven dentro de un país, siendo específicamente las administraciones públicas las encargadas de llevar adelante acciones para generar y promover el civic engagement. En este sentido, Piqueiras Conlledo (2017) define al civic engagement como un bien intangible, incapaz de ser medido directamente, pero que sirve para medir la “capacidad de un organismo público para involucrar a los ciudadanos, a través del diálogo, en procesos administrativos, propiciando valor para la comunidad (confianza, sentido de utilidad, etc.) y para la propia administración pública (mejor distribución de los recursos y ahorro de costes)” (p. 86). De este modo, en la segunda perspectiva el civic engagement necesita una fuente de impacto que lo genere. La ciudadanía requiere de una motivación extra que la lleve a querer estar involucrada en el ámbito público y dicha motivación debe ser impulsada por las instituciones públicas, por lo que solamente en la coparticipación entre estos dos actores -ciudadanía e instituciones públicas- reside el compromiso ciudadano, pero en última instancia se origina en las instituciones. En suma, la naturaleza del civic engagement es formal, en donde los gobiernos proveen a la ciudadanía con las herramientas necesarias para involucrarse en los procesos de toma de decisiones.

En definitiva, tal como se ha señalado más arriba, el concepto de civic engagement no es un concepto neutral, sino que involucran determinados sistemas de normas, valores y objetivos (Aldret, 2017), por lo que parece razonable pensar que tampoco es unívoco, sino que resulta polisémico. Sin embargo, a pesar de las diferencias en su conceptualización, ambas perspectivas comparten una visión común sobre las siguientes cuestiones que son de central importancia. 

[…]

Podés seguir leyéndolo en el siguiente link.


1  Naciones Unidas. Departamento de Asuntos Económicos y Sociales. La población mundial llega a los 8000 millones de habitantes.

https://www.un.org/es/desa-es/la-poblaci%C3%B3n-mundial-llega-los-8000-millones-de-habitantes#:~:text=15%20de%20noviembre%20de%202022,de%20vida%20a%20nivel%20global.

2 ONU-Habitat. Estado Global de las Metrópolis 2020 – Folleto de Datos Poblacionales. https://unhabitat.org/sites/default/files/2020/08/gsm_-_folleto_de_datos_poblacionales_2020.pdf 

3 Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. ONU-Habitat lanza el Informe Mundial de las Ciudades 2022. https://unfccc.int/es/news/onu-habitat-lanza-el-informe-mundial-de-las-ciudades-2022 

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