El futuro incierto de los refugiados sirios en Turquía

Por María Constanza Costa

El conflicto sirio desató el mayor desplazamiento forzado de personas desde la segunda guerra mundial, además de los 6.8 desplazados internos, hay 5.5 millones de refugiados en el extranjero. En Turquía viven alrededor de 3.6 millones de los que al menos 1.5 millones. En las últimas elecciones turcas, celebradas en mayo del año pasado, la promesa de que los refugiados retornen a Siria estuvo en la agenda de la oposición tanto como en la del oficialismo.

Sobre la actualidad y el futuro de los refugiados sirios conversamos con Fulya Memişoğlu, Dra. en Estudios Políticos por la Universidad de Nottingham y profesora asistente del Dpto. de Ciencia Política en la Universidad Tecnológica de Yildiz; Omar Kadkoy, investigador sirio de la Fundación Turca para la Investigación de Políticas Económicas (TEPAV) y Taha el Gazi, referente de la ONG “Plataforma Siria por los derechos humanos”

 

  • ¿Cuál es la situación de los refugiados sirios hoy en Turquía?

F.M: – En primer lugar, hay que aclarar que los sirios desplazados que se encuentran en Turquía no lo hacen bajo el mandato de Naciones Unidas de 1951, ACNUR no es la autoridad que los registra, no tienen estatus de “refugiados” pero sí tienen un estatus temporal de protección. 

El Estado turco ajustó sus políticas y desde 2014 implementa el estatuto temporal de protección para esta población vulnerable. El motivo para crear este mecanismo es que debido a una reserva hecha por Turquía a la Convención de Ginebra de 1951 el país sólo puede otorgar estatus de refugio a personas provenientes de Europa. 

En estos últimos diez años ha habido una serie de cambios estructurales en la política migratoria turca, que lograron un desarrollo en materia legal y de protección. Pero, es cierto que la cuestión más compleja es el estatus “temporal” que se les brinda porque no sabemos de qué manera se va a resolver eso en el futuro. 

Este estatus crea situaciones desafiantes en su vida diaria al momento de acceder a servicios sociales o abrir una cuenta bancaria, por ejemplo. Quienes proveen servicios muchas veces desconocen el alcance de la protección temporal y cuestionan la validez de sus documentos legales autorizados. En los casos en que son objeto de prácticas arbitrarias y discriminación, algunos refugiados prefieren no hablar porque sienten que su situación legal no es lo suficientemente sólida.

Por el momento no hay una política para que puedan optar por una residencia permanente. De los 3.6 millones de sirios hay 200 mil que han recibido la ciudadanía, alrededor de dos tercios lo ha hecho por la vía del matrimonio. También algunos grupos de profesionales que se considera que hacen un aporte al país lo han conseguido, sobre todo aquellos que hacen inversiones. Pero no es una política masiva. 

O.K: – El estatus de protección temporal es un tema que tiene que ser abordado. Nos guste o no. Ya pasaron 12 años desde que los sirios empezaron a llegar, en 2014 entró en vigor la ley, pero llegaban desde antes. Entonces hay que preguntarse: ¿Durante cuánto tiempo estarán en Turquía sin ser miembros propiamente activos de este país? Hay un descontento con la gestión política de la inmigración siria, seguimos sin tener un modelo de integración. Se necesita idear una vía legal para que los sirios pasen de la protección temporal, a permisos de residencia transitorios, luego permiso de residencia permanente y finalmente diseñar una política de naturalización adecuada. 

Esto no incentivaría a 3.3 millones de sirios a volverse ciudadanos turcos, obviamente, pero definitivamente incentivaría a cierto grupo que se ve a sí mismo en Turquía a largo plazo. Entonces estarán a la par de cualquier ciudadano turco, bajo un mismo sistema de rendición de cuentas, con los mismos derechos y obligaciones. Pero, hasta el momento, no creo que haya una voluntad política para complacer ni remotamente esta idea.

Tal vez el tema menos debatido políticamente es la revisión de la política de integración del mercado laboral.

No tenemos una política de integración del mercado laboral. No conocemos las habilidades de los sirios a nivel nacional.  Hay proyectos que se han hecho que siguen el mismo camino de integración laboral basándose en la experiencia europea: formación en idioma turco, formación profesional y luego colocación en el mercado laboral. Pero han estado muy desconectados y han sido muy mal diseñados, se gastaron millones de euros en repetir lo mismo, una y otra vez, sin obtener resultados adecuados. 

No podemos seguir hablando de enviar a sirios de regreso a las provincias donde están registrados cuando ni siquiera, hay en esas localidades, una agencia para solicitar un permiso de trabajo. 

 

  • Por un lado, las gobernaciones opositoras, como Estambul, llevan adelante políticas para que los sirios regresen a las provincias en las que están registrados; por el otro, el gobierno de Erdogan, que siempre ha basado su política de acogida en una retórica de “hospitalidad” habla del retorno de los sirios a Siria. ¿Existe la posibilidad de que haya una política de expulsión? 

F.M: Sobre las políticas llevadas adelante en Estambul, comenzaron en 2019, antes de la pandemia. En ese momento algunos de los sirios que se encontraban en la ciudad sin permiso volvieron a los municipios en donde estaban inscriptos e, incluso, algunos decidieron retornar a Siria, había en ese momento un programa de ayudas para el retorno. 

Pero hoy la situación es distinta, la crisis económica hace que en los municipios sea más difícil encontrar empleo, entonces prefieren quedarse con trabajos en el mercado irregular en Estambul, aunque estén en una situación vulnerable al no poder registrarse en el sistema educativo o en el de salud. Hasta el momento se calcula que más de 500 mil sirios han regresado voluntariamente a su país, pero puede ser que ese número siga aumentando si son obligados a vivir como irregulares en las grandes ciudades de Turquía. 

El retorno forzado, al estilo europeo, nunca fue la línea política del gobierno turco, incluso en el pico más alto de la retórica anti-refugiados con lo cual en este nuevo periodo del AKP y de Erdogan en el poder eso no creo que cambie, pero sí puede haber una campaña más fuerte para que se produzcan los retornos voluntarios. 

T.E: Las disposiciones de retorno a las provincias de registro son de carácter político, en el sentido de que tienen fines electoralistas. Este año se celebran elecciones municipales y los refugiados serán un tema principal como lo fueron en las nacionales. Hay casos de familias que tenían vencidos sus documentos de protección temporal y al no querer regresar a las ciudades donde estaban inscriptos fueron deportadas. Los derechos básicos como el trabajo, la circulación y la vivienda no son reconocidos por la Dirección de Inmigración, son derechos que deben ser respetados según la Convención de Ginebra de 1951. 

Las provincias en las que están registrados los refugiados no suelen ser las que tienen más oportunidades, por eso migran sin permiso a ciudades más grandes. En relación a Siria, hay informes de la ONU, como también de Amnistía Internacional, elaborados el año pasado que sostienen que el regreso a Siria no es seguro. La propuesta del gobierno turco de que 1 millón de sirios regresen a las zonas de Siria donde el gobierno turco ejerce el control, no es una propuesta segura.

O.K: En las elecciones generales, sobre todo en la segunda vuelta, la oposición recurrió a un discurso fácil. Frente a la imposibilidad de presentar un programa para la recuperación económica prometieron repatriar a los 3 millones de sirios. Pero a nivel nacional, incluso si estas propuestas ganaran en el futuro, la aplicación de una repatriación masiva no sería viable. Siria no es un lugar seguro para la repatriación, ni siquiera el norte de Siria. La propuesta del gobierno de enviar a los sirios a esta zona, podría llevarse a cabo en el largo plazo, pero no en lo inmediato. 

El norte de Siria no cuenta con la infraestructura para recibir a esa cantidad de refugiados. Además, esto necesitaría un acuerdo con el gobierno sirio, y si bien ha habido un acercamiento, el régimen de Al Assad quiere que Turquía retire sus tropas del territorio sirio y eso no va a suceder porque para Turquía es parte de su política de seguridad. 

Además, hay nuevos fondos que tienen que llegar desde la Unión Europea, en función del acuerdo firmado en 2016, y un discurso que amenacé con enviarlos de manera unilateral sin previo acuerdo con la UE, puede asustar a Bruselas, ya que frente a la amenaza del regreso los sirios pueden intentar, nuevamente, llegar a Europa. 

 

  • A la par que crecían las promesas de repatriación, también se incrementaron las expresiones de odio dentro de la sociedad civil bajo dos ideas fuertes: que los sirios son responsables de la crisis económica y que en el largo plazo puede haber un cambio demográfico. ¿Cómo se han venido instalando esas ideas? 

T.E: La sociedad turca fue cambiando la idea sobre nosotros, los medios y algunos discursos nos ponen en el centro de la crisis económica. La violencia ha crecido hasta llegar a cometer crímenes de odio, como el que sucedió en Izmir donde un ciudadano turco provocó un incendio y causó la muerte de tres jóvenes sirios. La situación puede empeorar aún más frente al silencio de los medios y ciertos sectores de la política. Los ataques deben ser condenados. 

F.M: Más del 50% de los refugiados todavía vive en zonas fronterizas, en esas localidades puede ser que haya un desafío demográfico. Algunas ciudades como Mardin, Gaziantep ó Sanliurfa tuvieron un crecimiento poblacional de un 15%, son todas poblaciones de menos de 500 mil habitantes y ahí sí se puede sentir, pero en grandes ciudades como Estambul o Izmir esto no es así, está exagerado.

En relación al crecimiento de los discursos de odio, es el mismo discurso anti inmigrante que existe en Europa sólo que ha llegado 10 años más tarde y su crecimiento se relaciona con la crisis económica que atraviesa el país, cuando la recesión y el desempleo se empezaron a sentir más fuerte se buscó un chivo expiatorio y fueron los sirios. No es tanto un tema cultural, como puede ser el temor a la islamización del país, sino encontrar un culpable de la crisis económica; el rol que tiene el discurso político que sustenta esto es muy importante. 

O.K: Sobre la cuestión demográfica, los partidos populistas con un discurso antiinmigrante miran los índices de natalidad de los sirios y como son más alto que los de los turcos, manipulan el discurso sosteniendo que de aquí a 20 años el número de sirios alcanzaría unos 15 millones en Turquía. 

Esto habla de una manipulación de la información, omiten que la tasa de natalidad en las segundas generaciones, en todos los países de acogida, siempre empieza a decaer. Nunca tienen una tasa de natalidad comparable a la generación de sus padres. Con lo cual la cuestión del cambio demográfico no es tal. Si existen retos en aquellos lugares donde la población siria es numerosa, y puede entenderse de donde viene el miedo al cambio demográfico, pero frente a eso hay que tener políticas públicas para abordarlo, nuevamente, no puede ser la respuesta enviarlos de vuelta.

En relación a la xenofobia, la sociedad turca es diversa, hay sectores conservadores como los de Konya, y sectores progresistas laicos como en Izmir, con lo cual el crecimiento de los discursos de odio no se debe tanto a una cuestión cultural sino más bien al descontento y a la frustración que provoca la crisis económica, es eso y no un odio de origen étnico lo que ha hecho crecer las expresiones violentas. 


* Profesora Adjunta del Seminario Migración, Derechos Humanos y Gobernanza y del Seminario Islamismo, Nacionalismo y Movilización Popular en Medio Oriente.

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