BOLSONARO vs. LULA: el camino a la presidencia 2022 desde el encuadre de los medios argentinos

Por Regina Giannasi, Ignacio Villagra, Abril García Calvo y Ezequiel Dittrich

Introducción

En un contexto de recambios presidenciales en Latinoamérica entre 2022 y 2023, Brasil no es la excepción. En vísperas de los comicios del país vecino, los medios argentinos se han hecho eco de la campaña electoral de maneras muy diferentes.

Este informe se centra particularmente en dar cuenta del tipo de cobertura que “”La Nación””, “Página 12” e “Infobae” -dos medios de prensa escrita y un portal de noticias online- brindan a la campaña electoral brasileña y a sus dos principales candidatos: Jair Messias Bolsonaro, actual presidente saliente, y Luiz Inácio Lula da Silva, quien gobernó el país durante dos períodos entre 2003 y 2010, ambos en busca de la reelección.

La elección de dichos medios de comunicación radica en la hipótesis de que “La Nación” y Página 12 presentarán opiniones contrastadas, con opiniones críticas y favorables al candidato del Partido de los Trabajadores, Lula Da Silva, respectivamente. En el caso de Infobae, se debe a ser el medio digital más consumido1.

Basándonos en la teoría de agenda setting, framing y efectos cognitivos de los medios de comunicación, nuestro objetivo es dar cuenta de las posibles diferencias que pueden encontrarse entre estos y el nivel de trascendencia que cada uno otorga a la campaña. Para llevar a cabo el análisis, tomaremos como referencia la cantidad de publicaciones que cada medio le dedica, la forma en que realizan su seguimiento y su postura ante el proceso, intentando dilucidar si buscan que el tema se establezca en la agenda de la sociedad argentina o no, y de qué modo.

En conjunto, se llevará a cabo un análisis comparativo de un total de 10 publicaciones provenientes de las cuentas oficiales de Instagram, 5 de cada candidato, para observar la manera en que cada uno construye su imagen política.

Asimismo, se utilizarán encuestas pre-electorales realizadas a la población brasileña por tres consultoras diferentes, Datafolha, Ipec y Paraná Pesquisas, de modo tal que se pueda visualizar la evolución de la intención de voto y compararlas con las publicaciones de Instagram mencionadas hace un instante. Esto nos permitirá verificar si estas encuestas tienen -o no- influencia en la estrategia de los candidatos en las redes sociales. A su vez, observaremos el grado de relevancia que les otorgan los medios argentinos previamente mencionados.

El período de recolección de información para este análisis será el comprendido desde el 3 de septiembre hasta el 7 de octubre del corriente año.

Marco sociopolítico de referencia

Desde el comienzo de la democracia en Brasil, el contexto político estuvo signado por una gran inestabilidad y un modelo liberal de la democracia. Todo esto acompañado de presidencialismos de coalición, en los cuales los presidentes, a pesar de tener imágenes fuertes como figuras políticas y dentro de sus respectivos partidos, se ven en la necesidad de conseguir el apoyo de la mayor parte del Congreso para lograr concretar sus metas políticas, pues no cuentan con una mayoría legislativa. Esta situación se fue institucionalizando con el tiempo hasta llegar a convertirse en una instancia paralela de ascenso al poder presidencial, denominada por el autor Cicero Araujo (2022) como “Cámara invisible”. La misma se concreta a partir de pactos y acuerdos informales entre el poder legislativo y el ejecutivo, en el cual se da “(…) una relación promiscua entre la representación política (en todos los niveles) y el poder económico (…)” (Araujo, 2022: 109).

Podría decirse que, a pesar de que el régimen democrático brasileño comenzó a estabilizarse con el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, su legitimidad recién logra consolidarse verdaderamente tras la primera presidencia de Luiz Inácio Lula Da Silva, quien triunfó en las elecciones de 2002.

Con su llegada a la presidencia, Lula, acompañado de un contexto regional en el que hubo “coexistencia de gobiernos de sesgo progresista nacional-popular y/o socialdemócrata junto con ciclo ascendente de la economía mundial [también conocido como boom de los commodities].” (Leiras, 2016:188), marcó un quiebre con el modelo liberal que primaba. Dicho modelo fue encarnado por el presidente Fernando Henrique Cardoso, quien gobernó Brasil entre 1995 y 2003, aplicando políticas de ese corte, tales como privatizaciones y la liberación de mercados de capitales en torno a combatir la hiperinflación. 

Diferenciándose del modelo de Cardoso, Lula propuso durante su gobierno un modelo de tinte más social, ya que no sólo llevó a cabo políticas de lucha contra la inflación, sino que las acompañó con programas de reformismo social focalizados en grupos específicos como estudiantes, jubilados e individuos racialmente discriminados. Como ejemplos de esto podemos nombrar a los programas “Bolsa Familia” y “Minha Casa”, las políticas de cupo racial, la apertura de mayores vacantes para el ingreso a la universidad pública y la elevación del salario mínimo por encima de la inflación.

En el 2005, llegando a su segundo gobierno, ocurrió lo que se conoce como “Escándalo do Mensalão, un escándalo de corrupción en donde se vieron implicados varios funcionarios y del cual Lula logró verse desligado políticamente al incluir en la base de su coalición al PMDB. A fin de hacerle frente a las vulnerabilidades del presidencialismo de coalición, Lula se rodeó además de una base aliada heterogénea tanto programática como ideológicamente, ya que, si bien el presidente contaba con la bancada más grande en diputados, estaba lejos de constituir una mayoría en el Congreso.

Finalmente, pese al contexto de corrupción, al concluir su segundo mandato Lula aún mantenía una imagen positiva generalizada.

Luego de ser electa en 2010, su sucesora, Dilma Rousseff, comenzó su primer gobierno. Ante la necesidad de adaptarse al cambio del contexto internacional, signado por el crash financiero internacional del 2008, Dilma intentó llevar a cabo una Nueva Matriz Económica (NME), entendida como un giro ortodoxo para poner en orden las cuentas públicas. De esta manera, instauró un poder judicial más enfocado en investigar los casos de corrupción. Es en este contexto donde se evidencia la crisis del modelo social-liberal brasileño sostenido hasta entonces por el PT, el cual brindaba un alivio fiscal a la clase alta, políticas focalizadas para la clase baja y que excluía a los sectores medios, reaccionarios ante los casos de corrupción.

En contraste, la NME de Dilma planteó la formación de alianzas más formales con el empresariado (obligaciones mutuas y beneficio directo para los empresarios) pero con una mayor intervención estatal (intromisión del gobierno en tarifas eléctricas e intereses bancarios y mayor presión a las empresas). Sin embargo, el escaso crecimiento del PBI, sumado a la dependencia que presentaba la balanza comercial con respecto a los negocios de granos y minerales, provocaron que no se terminaran de consolidar las nuevas relaciones con el empresariado. 

En cuanto al aspecto político-moral, se intentaron llevar a cabo políticas como la tolerancia cero a los casos de corrupción (que trajo aparejada la destitución de ministros como intento de mejorar la imagen pública ante las clases medias), pero que tuvieron como contrapartida el incremento de las tensiones en el juego político, dejando a Dilma sin el apoyo necesario para mantener el presidencialismo de coalición.

En vísperas de las elecciones de 2014, con el antecedente del desencadenamiento de manifestaciones masivas en 2013 debido a los aumentos en las tarifas de transporte público, el clima de tensión se hacía visible por la muerte Eduardo Campos, candidato a presidente del PSB, quien fue sustituido por la entonces outsider Marina Silva, sorpresa de los comicios al lograr posicionarse como tercera fuerza.

A pesar de este contexto nacional, siguiendo los pasos de ratificación de los oficialismos latinoamericanos con poca diferencia de porcentaje de votos entre los dos candidatos más votados, los comicios brasileños dieron como resultado la reelección de Dilma Rousseff (que había presentado su fórmula junto al candidato del PMDB Michel Temer). Dicho resultado evidenció también una falta de perspectiva de alternancia del poder político, ya que el PT era visto como virtualmente imbatible.

La sumatoria de los fenómenos nombrados anteriormente, junto con la insatisfacción de la población, llevó a que se profundizara la imagen negativa que se tenía de Dilma -resultando en la pérdida de su liderazgo- y que distintos grupos del sistema de partidos, con apoyo del poder judicial, le declararan un juicio político y además condenaran a Lula por corrupción.

Tras el juicio a Dilma, su vicepresidente, Temer, asumió el cargo e impuso severos límites al gasto público a través de una enmienda constitucional con el apoyo parlamentario de sectores más conservadores. Sin embargo, no logró escaparse de nuevos escándalos de corrupción en los que se vio involucrado junto con congresistas y ministros, provocándose así una desarticulación y desmoralización tanto del PT como del PMDB, lo que dio lugar al surgimiento de alternativas anti-sistémicas.

Ante la situación de corrupción institucionalizada, la crisis económica crónica en Brasil que se venía dando desde el año 2012, los conflictos en materia de la inseguridad pública y el desgaste de los actores partidarios más importantes desde los años 90 (PT, PSDB y PMDB), Jair Bolsonaro logró construir una campaña efectiva que lo llevó al triunfo en las elecciones nacionales de 2018 (Leiras, 2019). 

Este proceso electoral se dio en un contexto en el que Lula Da Silva no podía presentarse a las elecciones, pues no contaba con la habilitación del Tribunal Superior Electoral debido a las investigaciones judiciales que enfrentaba por las causas de corrupción, por las que eventualmente fue condenado a 12 años de prisión bajo el dictamen del juez Moro, y de las que fue posteriormente absuelto. Las elecciones se dieron en un contexto de violencia marcada, con ejemplos como el apuñalamiento a Bolsonaro y los disparos cercanos a la caravana en apoyo a Lula.

Bolsonaro se convirtió en el primer presidente de Brasil con origen en las fuerzas armadas desde la vuelta a la democracia brasileña a través de una campaña signada por una gran polarización con eje en el clivaje izquierda-derecha y acentuando la concepción negativa que la opinión pública tenía de Lula y sus allegados del PT como cara de la corrupción y su rechazo a los decadentes partidos tradicionales mencionados. 

En la presente elección del año 2022, 56 millones de brasileños se encuentran habilitados para elegir quiénes ocuparán los múltiples cargos en disputa: Presidente y vicepresidente, gobernadores de las 27 unidades de la Federación, funcionarios tanto de la Cámara de Diputados (cuerpo completo) como de la Cámara de Senadores (renovación parcial) y participantes de las Asambleas Legislativas de los estados, situación semejante a la de las elecciones de 2014.

Con la absolución de Lula Da Silva, habilitado a participar como candidato en los comicios, el ex presidente se presenta como principal contendiente de Jair Bolsonaro, presidente saliente en busca de su reelección inmediata.

En los primeros meses del año corriente, Bolsonaro realizó una estrategia agresiva contra el Tribunal Superior Electoral (TSE), acusándolo de ser partícipe de un fraude por la mera habilitación de Lula a participar en las elecciones, estrategia también aplicada en la campaña de 2018, cuando acusó al mismo Tribunal de tergiversar los resultados que no le permitieron ganar en primera vuelta en aquel entonces.

En un marco más general, esto se ha visto como parte de una campaña de desinformación al elector y debilitamiento de la estabilidad política, en la que se buscaría generar desconfianza de las instituciones electorales, lo que resulta preocupante para el mantenimiento del régimen democrático. De esta forma, el candidato del PT, ubicado al otro extremo, aparecería como la única opción para la estabilidad de la democracia brasileña.

En este contexto de polarización, el acercamiento al centro se ha vuelto muy importante para ambos candidatos, ya que dichos votos definirían el resultado de la elección. El problema es que el electorado del centro ya prestó su apoyo al menos una vez a cada uno de los candidatos, razón por la cual se siente doblemente traicionado. En primer lugar, debido a los escándalos de corrupción vinculados al PT luego de haber apoyado a Lula en su ascenso en 2003 y beneficiarse de sus políticas sociales, y en segundo lugar por las promesas incumplidas durante el gobierno de Bolsonaro, a quien apoyaron en 2018 con la esperanza de un cambio.

Mientras que Bolsonaro apunta a realizar políticas más electoralistas, Lula busca realizar un realineamiento de las políticas petistas. En esta lógica, incorporó nuevos aliados como Geraldo Alckmin (ex adversario, perteneciente al PSDB), que se presenta como vicepresidente de su fórmula. También, se plantea la necesidad de un acercamiento al “centro”, intentando de esta manera lograr la representación de todo el campo democrático heterogéneo. Esta estrategia de fórmula le otorga al expresidente una mayor amplitud ideológica, pero hace que se enfrente a la posibilidad de una pérdida de votos del núcleo programático del PT.

Un sector de la población brasileña crucial para ambos candidatos es el evangélico, el cual representa el 31% del total de los habitantes del país. Los evangélicos tuvieron mucho que ver con la victoria de Bolsonaro en el 2018, brindándole su apoyo en el Congreso. A su vez, en su momento, el mandatario recibió el apoyo de Silas Malafaia, líder de la Asamblea de Dios Victoria en Cristo, una organización religiosa muy relevante en Brasil. Se presume de este modo que Bolsonaro contaría con sus votos durante los actuales comicios ya que los primeros números arrojados por encuestadoras como Datafolha miden un 50% de intención de voto de este sector a su favor. 

Lula, por su parte, busca atraer al público evangélico más joven y de menores recursos, organizando reuniones con líderes evangélicos y haciéndolos partícipes de sus actos. Además, se ve beneficiado por su candidato a vicepresidente Alckmin, quien representa un acercamiento al centro no sólo en sentido político, como mencionamos anteriormente, sino también religioso, puesto que es conocido por ser muy católico y cercano al Opus Dei. Sin embargo, esto no sería suficiente ya que las mismas encuestas mostrarían que sólo cuenta con el 32% del apoyo dentro del sector evangélico.

Marco Teórico

Para llevar a cabo este análisis, tendremos en cuenta, en primer lugar, la teoría de Agenda Setting. Su supuesto principal indica que los medios de comunicación masiva tienen la capacidad de establecer las temáticas sobre las cuales la audiencia opina, expresa y/u ordena sus preferencias. Sin embargo, existe cierta limitación en su intervención, pues no tienen el poder de imponerles qué pensar exactamente sobre temas determinados. La efectividad de la influencia depende de diferentes factores. Primeramente, se encuentra el marco temporal en el cual los individuos están expuestos al medio y la duración de dicha exposición. En segundo lugar, cuán tangible es para el individuo el tema que los medios buscan establecer en la agenda, tanto en términos geográficos como en términos de conocimiento sobre el tema en cuestión. En tercer lugar, la credibilidad que el medio tenga entre los integrantes de la audiencia y, por último, las particularidades de la audiencia, como por ejemplo la edad, el nivel de educación y la posición socio-económica.

El segundo recurso a utilizar para el análisis de la información relevada es el framing/encuadre que los medios le dieron a sus notas durante la campaña. Éste supone reconocer y diferenciar en qué elementos hicieron hincapié a la hora de publicar las notas y cuáles se ignoran deliberadamente. 

Por último, se tendrá en cuenta la Teoría de Efectos Cognitivos, que reconoce que la acción comunicativa social e institucional influye indirectamente en la forma en que la audiencia conoce el mundo de manera cotidiana. La misma condiciona el proceso mediante el cual los sujetos organizan, perciben y conocen su entorno; la atención que le otorgan a determinados temas y además la discriminación que hacen de los diferentes contenidos distribuidos por los medios de comunicación.

Objetivos generales y específicos de la investigación

El objetivo general consiste en analizar el proceso de mediatización de la campaña electoral presidencial brasileña del año 2022. Se utilizará como marco teórico-conceptual la teoría de los efectos cognitivos, así como Agenda Setting y Framing.

En cuanto a los objetivos específicos se buscará, en primer lugar, analizar y comparar el modo en que los medios de prensa escrita argentinos incorporan en su agenda temática a la campaña electoral brasileña.

Por otro lado, se examinará la evolución de la intención de voto a través de encuestas y el modo que la reflejan los medios de prensa argentinos.

Por último, realizaremos el seguimiento de la campaña electoral de los 2 principales candidatos en sus cuentas oficiales de Instagram, a fin de dar cuenta la sistematicidad de los enmarcados visual y verbal de los contenidos publicados y comparar con los enmarcados de los contenidos publicados en medios argentinos.

Análisis de la campaña electoral brasileña en los medios argentinos

En este apartado realizaremos un análisis comparativo entre los diarios, “La Nación” y “Página 12” y el portal digital “Infobae”.

En lo que respecta a la cantidad de publicaciones diarias, “Infobae” publicó un número aproximado de 3 y 6 notas durante todo el período de recolección, incrementando su cantidad a partir del 29 de septiembre a más de 10 notas diarias hasta el 5 de octubre. De igual manera, pese a no realizar una cobertura tan completa (con tan sólo una a dos publicaciones por día), “La Nación” incrementó su cantidad de publicaciones durante los primeros días de octubre, especialmente los dos días posteriores a la elección, llegando a la cantidad de 10 posteos sólo una vez, el 3 de octubre. Cabe resaltar que durante el período comprendido entre el 8 y el 19 de septiembre no se nombró el tema. En comparación, el diario “Página 12” publicó entre 2 y 5 artículos por día durante todo el período de recolección sin salir de ese rango los días previos ni posteriores a la elección. 

Teniendo en cuenta la recolección de datos de los 3 medios argentinos elegidos, pudimos notar que Infobae realizó una cobertura ininterrumpida de la campaña de Brasil, mientras que “La Nación” llevó a cabo una cobertura variable, dando prioridad a otros temas en determinadas etapas del marco temporal en el que desarrollamos nuestra investigación. Un aspecto a destacar es el hecho de que “Página 12” mantuvo su media de notas de manera uniforme desde el inicio del período de recolección, mientras que tanto “Infobae” como “La Nación” incrementaron de manera abrupta el número de notas desde la contienda electoral. 

A la hora de considerar la relevancia que los medios argentinos le otorgaron al potencial impacto de los resultados de la elección brasileña en nuestro país, encontramos que tanto “La Nación” como “Infobae” le dieron algo de importancia a la dimensión económica. Esto sucedió únicamente en vísperas de la elección (1 y 2 de octubre respectivamente). Los dos medios enfatizaron en la importancia de Brasil como socio comercial para la Argentina, además de su poder de veto en el Mercosur, y los contrastantes resultados en caso de la hipotética victoria de uno u otro candidato. A diferencia de estos, “Página 12” no le otorgó importancia alguna al tema, sin publicar notas al respecto.

En cuanto al framing, los tres medios basaron sus notas en ambos candidatos al ser los dos más relevantes de la campaña. Particularmente, el diario “Página 12” desarrolló un perfil de cada uno de los candidatos durante las primeras semanas de relevamiento (véase Anexo 4, notas 21, 28 y 32). El 12 de septiembre es la primera vez que una nota habla sobre propuestas políticas, en este caso las de Lula (véase Anexo 4, nota 15), mientras que las propuestas de Bolsonaro brillan por su ausencia. Además, una editorial del diario llamada “La ele de Lula y la pistola de Bolsonaro” (véase Anexo 4, nota 37) demostró algo evidente durante todo el período de recolección: una mayor simpatía por el candidato del PT. 

En segundo lugar, Infobae realizó una serie de notas insistiendo sobre la importancia de los pueblos aborígenes para estas elecciones (véase Anexo 2, notas 123, 219, 220), así como la población evangélica. (véase Anexo 2, notas 28, 29, 52, 76, 109, 216).  

En tercer lugar, se hizo mención de ciertos actores y personalidades vinculados tanto a los candidatos como a la campaña. “La Nación” e “Infobae” subrayan el papel de Michelle Bolsonaro y Janja da Silva, las esposas de los candidatos, para sus respectivas campañas (véase Anexo 2, nota 79 y véase Anexo 3, nota 40). Curiosamente, el cuerpo de las noticias es exactamente el mismo, demostrando algo que se repitió más de una vez: estos medios reportaban notas provistas por la Agencia Internacional EFE. Otro de los actores a destacar es Fernando Henrique Cardoso, ex presidente de Brasil, prestando su apoyo públicamente a Lula (véase Anexo 2, notas 41, 232 y Anexo 3, nota 8). 

“Página 12”, por otro lado, nombró a personalidades como Marina Silva, quien también expresó su apoyo a Lula (véase Anexo 4, nota 16) y María del Rosario, diputada del PT que enfrentó a Bolsonaro (véase Anexo 4, nota 55). “Infobae”, por su parte, recalca el apoyo de otros actores relevantes en la sociedad brasileña tales como el Juez Sergio Moro, responsable de encarcelar a Lula por el caso de Lava Jato, y el jugador de fútbol Neymar Jr. (véase Anexo 2, nota 8).

Consideramos interesante tomar el caso del debate presidencial realizado el 30 de septiembre para visualizar posibles diferencias y/o similitudes entre los medios escogidos.

“Infobae”, por su parte, tildó al debate de decepcionante y de “trash televisivo” en la Editorial de aquel día (véase Anexo 2, publicación 122). Una de las causas principales fue el horario de emisión, el cual sucedió entre las 10 de la noche y las 2 de la mañana. En dicha nota, se dio como “triunfador” del debate al Padre Kelmon, adherente ideológico de Bolsonaro, y que acusó más de una vez a Lula. También se hace mención al Lava Jato y otras acusaciones de corrupción. En lo que respecta a los titulares de las noticias, el framing principal se mantiene, pues sólo se hace alusión a las frases destacadas y acusaciones entre los dos contendientes principales.

Por su parte, “La Nación”, no dedicó más que una pequeña nota al debate presidencial, al cual definió como tenso, además de hacer hincapié en las acusaciones mutuas de corrupción por parte de ambos. De esta manera, manteniendo el encuadre sobre ellos, también se mencionó la eficacia de Lula a la hora de responder ante sus contrincantes. (véase Anexo 3, nota 20)

En el diario “Página 12”, presentan el debate como “de novela” (véase anexo 4, nota 44). Dos notas hacen referencia a este, en las cuales, rompiendo con el patrón que se venía siguiendo, sí hacen referencia a los demás candidatos. Proponen que el primer enfrentamiento que se dio fue entre Lula y Ciro Gómes, candidato por el PDT. Por el lado de Bolsonaro, se dice que recibió “un par de centros” por parte del padre Kelmon. Ahora bien, a la hora de enfrentarse los principales candidatos, el autor de la nota sostiene, al igual que el diario populista “Folha”, que el ganador del primer bloque fue el candidato del PT, ya que se destacó en más puntos que su adversario. 

Por otra parte, a partir del análisis de las 3 encuestadoras pudimos observar en primer lugar un aumento en el porcentaje de votos hacia los principales candidatos a medida que se acercaba la fecha de las elecciones (a excepción de Paraná pesquisas que da un salto abrupto en la tercera fecha escogida, al reducir en 10 puntos el porcentaje obtenido por Lula para distribuirlos entre los indecisos). En segundo lugar, y como consecuencia de lo anterior, se observó una disminución en las filas pertenecientes a Ciro y Tebet (y los indecisos a excepción de Paraná Pesquisas que le otorga un incremento de 15 puntos porcentuales). De esta forma se puede especular que en promedio se esperaba un mejor rendimiento de las terceras y cuartas fuerzas, sin dejar de lado la marcada polarización entre los principales contrincantes. Lo destacado de este análisis es la acertada estimación en promedio en el porcentaje de votos de Lula, rondando entre el 45% y el 50%, por parte de las encuestadoras, mientras que lo sorpresivo sería el porcentaje obtenido por Bolsonaro a costa de los restantes candidatos. 

En cuanto a la relevancia que los diarios y el portal analizados otorgaron al seguimiento de las encuestas, “La Nación”, particularmente, dedica como mínimo un párrafo a la mención de los resultados de intención de voto realizadas por Datafolha -instituto de encuestas brasileño- en la mayoría de las notas, centrándose en los dos candidatos principales y sin mencionar ni a los otros candidatos, ni a los indecisos ni a los votos en blanco o nulos. Infobae relevó las encuestas de la misma manera, incluyendo a una consultora adicional, IPEC. Por su parte, “Página 12” se refiere a ellas generalizadamente una única vez, mencionando a varias consultoras, específicamente Quaest, IPEC y FSB.

El hecho de que los tres medios seleccionados hayan cubierto exclusivamente los datos de las encuestadoras que hablan de Bolsonaro y de Lula -y no de los otros candidatos ni los votos de los indecisos- corresponde con el framing que los medios argentinos otorgaron a la campaña electoral brasileña de este año.

Análisis de las redes sociales de los dos principales candidatos a la presidencia

Según lo relevado en las publicaciones de Instagram seleccionadas (véase Anexo 1), pudimos observar que ambos candidatos se enfocan en estrategias electorales similares, pero con un mensaje diferenciado. Para ello, analizamos conjuntamente tanto el visual framing como el verbal framing de las publicaciones. 

En primer lugar, ambos remarcan los éxitos de gestiones pasadas. Por ejemplo, Bolsonaro muestra logros como la capacidad de apertura de una empresa en menos de 24 horas en promedio, mientras que Lula promueve el programa “Minha Casa, Minha Vida”, ejecutado durante su primera gestión, enfocado en la construcción de casas para familias de bajos ingresos que no pueden financiar su propio hogar. (Se ejemplifican ambos casos a continuación).

Por otro lado, el candidato del PT apela a la totalidad del pueblo, aludiendo a los colores amarillo y verde de su bandera como pertenecientes a todos y no sólo a un sector, ya que Bolsonaro se “apropió” de la camiseta de la Selección nacional de fútbol para su campaña. En contraste, el candidato del PL se dirige a un grupo especifico de la sociedad, que cree en la familia tradicional, practicante de la religión evangélica (que, como mencionamos en el contexto sociopolítico, son de crucial relevancia), antiaborto, en contra de las drogas y a favor de la propiedad privada buscando tender un puente de similitud y cercanía con estos sectores (véase a continuación).

Ambos candidatos parecerían realizar campañas negativas respecto a su contrincante, buscando generar una inversión en los discursos que rodean sus figuras. Mientras Lula acusa a su contrincante de corrupto, jactándose de sus victorias judiciales para demostrar su inocencia, Bolsonaro sostiene que durante la presidencia lulista los índices de violencia aumentaron, posicionando a Brasil como una de las naciones más violentas del mundo (véase a continuación). 

Por otro lado, antes de cerrar la campaña, podemos considerar que ambos candidatos buscan finalizarlas enviando un mensaje de esperanza para evitar que su propia imagen quede asociada a la campaña negativa mencionada anteriormente (véase a continuación).

Transcurrida la elección, Lula se muestra activo políticamente saliendo a buscar el voto religioso, mientras que Bolsonaro se posiciona ideológicamente como el último bastión frente al socialismo en Latinoamérica.

Tanto Lula como Bolsonaro parecen haber tomado acción en base a los resultados electorales teniendo en cuenta la segunda vuelta. Podríamos deducir que su objetivo es ampliar el caudal de votos y promover la participación de un sector ausente en la primera vuelta.

A nivel general, podemos observar que ambos candidatos plantean sus discursos desde lo emocional (véase en las publicaciones anteriormente adjuntadas), ya que buscan apelar al sentido de pertenencia del votante constantemente y conectar desde argumentos no exclusivamente políticos. Podemos asumir que la utilización estratégica de la polarización del electorado, subyacente en las publicaciones, contribuyó a una repartición del 91% del total de votos entre ellos.

Conclusiones

Tras el análisis efectuado, a nivel general concluimos que los tres medios argentinos seleccionados para la realización de este trabajo, otorgaron en su agenda un espacio secundario a la campaña de las elecciones brasileñas del año 2022. Se optó por una estrategia de seguimiento y/o cubrimiento de los acontecimientos desde la distancia, en vez de interpelar al lector para que tome posición, ya que la mención de las posibles consecuencias que podría tener para nuestro país fue mínima. Creemos además que la cobertura por parte de los medios fue insuficiente, ya que el encuadre estuvo dedicado casi en su totalidad a los dos candidatos principales, Lula Da Silva y Jair Bolsonaro, ignorando a los otros candidatos y sus propuestas políticas.
En cuanto a la teoría de agenda setting, podríamos decir que “La Nación”, a pesar de haber publicado varias notas sobre la campaña brasileña, no intentó poner el tema en la agenda de la sociedad argentina. Esto puede explicarse ya que la mayoría de las notas relacionadas fueron relativamente cortas, no extendiéndose más de media página. Otro aspecto a resaltar en este sentido es que sólo siete de esas notas aparecieron en la portada, pero en lugares de menor trascendencia (como el borde inferior) y ocupando en su mayoría muy poco espacio, donde sólo dos de ellas aparecieron en el centro de la tapa con una extensión intermedia.

A su vez, la campaña resultó poco relevante al principio de la recolección de información (incluyendo un período de once días en los que no se hizo mención del tema). En comparación, se le dio mayor atención a la elección per se y los resultados de la primera vuelta más que a la campaña en sí, ya que la cantidad de publicaciones sobre ello aumentaron desde el 2 de octubre hasta dos días después.

De igual manera, el framing de la cobertura realizada, además de lo ya mencionado, se centró en las encuestas pre-electorales, las acciones de los candidatos y las posibles estrategias que podrían resultarles beneficiosas en torno a la obtención de los votos, sin mencionar a terceras fuerzas y apenas vinculando el tema con Argentina.

En el caso de “Página 12”, es donde más pudimos notar un posicionamiento político definido. Aunque, a nuestro parecer, el diario no intentó marcar agenda con este tema, ya que nunca lo relacionó con Argentina, sí quiso demostrar su apoyo a Lula como el mejor candidato posible para Brasil. Consideramos, por tanto, que el framing estuvo principalmente centrado en informar a la población de nuestro país sobre la política del miembro del PT, pero no hacerlos tomar partido por él. La metodología que llevaron a cabo fue la de publicar notas casi constantemente durante todo el mes anterior a la elección. Todos los días más de una, aunque no muy extensas y unas pocas veces tuvieron lugar en la portada, pero no central, sino alguna esquina de la página que solo presentaba el titular de la información. 

Infobae, pese a publicar un número de notas ampliamente mayor que los otros dos medios, en lo que corresponde al portal en sí mismo, la cobertura de la campaña brasileña no ocupó un lugar central. Tampoco se intentó instalar una agenda de seguimiento y preocupación por la misma en los lectores argentinos: un número ínfimo de notas especularon con las posibles consecuencias que el resultado electoral podría tener en la Argentina. En cambio, el foco estuvo puesto en las repercusiones que ésta podría tener en los habitantes del país vecino, así como para el medioambiente. Además, como puede verificarse en el Anexo 2, muy pocas de las notas sobre este tema lograron protagonizar la “portada” del portal del día correspondiente. Cabría mencionar que, en adición al framing compartido, Infobae destaca la importancia -en mucha menor medida- de sectores como los evangélicos y los pueblos aborígenes para las elecciones. La mención de los demás candidatos es casi nula en los titulares, y muy breve en los cuerpos de las noticias.

En síntesis, la atención prestada a la campaña electoral brasileña varió según los distintos medios. En tanto que “Página 12” e “Infobae” realizaron un seguimiento más exhaustivo y constante, “La Nación” tuvo períodos en los que no hizo mención alguna de los hechos, aunque desde el día de las elecciones aumentó la cantidad de notas exponencialmente.

Tomando en cuenta los aspectos mencionados en la sección del análisis de las redes sociales, consideramos que la segunda hipótesis, que plantea una estrategia de captación de votos basada en la vigorización de las emociones y la estimulación de la fanatización de lo político, es la más pertinente para describir la estrategia política al momento de la realización de las campañas de ambos candidatos. No es casualidad que le otorguen un alto grado de importancia a Instagram durante el período de campaña, debido a que es la red social más utilizada en Brasil. No abundan en sus perfiles peticiones explícitas de voto, sino que se prioriza generar una emoción, ya sea de tinte positivo o negativo, que interpele a los usuarios.

En base al análisis realizado de sus cuentas, la primera hipótesis, la cual propone que el político intenta, mediante la compaginación de imágenes profesionales y personales, generar empatía con un público más joven, parece no verificarse.

Esta conclusión parte del hecho de que no se encontraron publicaciones de sus vidas cotidianas, sino que tanto Lula como Bolsonaro optan por presentar un “visual framing” de acciones políticas (actos, reuniones con actores de relevancia para el país, propuestas, etc.).  

Como conclusión de estos resultados se podría argumentar que el actual presidente de Brasil obtuvo un mejor rendimiento como consecuencia de la profunda polarización social.

Teniendo en cuenta estos resultados y las interpretaciones sobre ellos que realizaron en los medios de comunicación argentinos, concluimos que ninguno de ellos aventuró con la posibilidad de una segunda vuelta antes de saber los resultados de la primera. 

En relación con el análisis a las cuentas de Instagram, podemos observar que la estrategia de polarización logró su cometido y permitió un mejor rendimiento de los dos principales candidatos eliminando al resto de la competencia electoral, llevando a la capitalización de un total del 91% de los votos entre Lula y Bolsonaro. 

1Fuente: https://www.infobae.com/sociedad/2022/06/14/cuales-son-los-medios-que-mas-se-consumen-en-la-argentina/ Fecha de acceso: 11 de octubre de 2022, 15:30hs.

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Anexos

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